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Cierre de Fate: cuál es el riesgo para la producción automotriz Argentina
El cierre definitivo de la planta de Fate implica la pérdida de más de 900 empleos y afecta a la industria automotriz. Terminales, autopartistas y concesionarios siguen de cerca las consecuencias.
POR REDACCIÓN
El anuncio del cierre definitivo de la planta de Fate no solo representa la pérdida de más de 900 puestos de trabajo, sino también un fuerte impacto sobre la industria automotriz argentina, que utilizaba sus neumáticos para abastecer tanto a las terminales locales como al mercado de reposición. Cada vehículo producido en el país requiere entre cuatro y cinco cubiertas, incluyendo el auxilio, lo que convierte a este insumo en estratégico para la fabricación.
Las terminales, sobre todo aquellas con alto volumen de pick-ups y utilitarios, trabajaban con proveedores locales para cumplir con requisitos de integración nacional y reducir costos logísticos. La desaparición de Fate obliga ahora a revisar contratos, modificar esquemas de abastecimiento y depender de importaciones de Brasil y Asia, lo que implica mayores costos, plazos de entrega más largos y mayor exposición a la volatilidad cambiaria.
El sector automotor argentino atraviesa un proceso de reacomodamiento marcado por la apertura de importaciones y la competencia creciente. Cualquier incremento en el costo de autopartes impacta directamente en la estructura de precios de los vehículos, y la reducción de proveedores locales concentra la oferta en menos jugadores, disminuyendo la capacidad de negociación de las terminales.
Por el momento, no se esperan paradas inmediatas en las líneas de producción, ya que las automotrices cuentan con stock y contratos vigentes con distintos proveedores. Sin embargo, a mediano plazo, el reordenamiento del mercado de neumáticos será clave para sostener los niveles de producción y evitar impactos en la fabricación nacional de vehículos.