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Opinión

Un conmocionante asesinato

Se cumplen hoy ciento cincuenta años de la muerte del Gral. Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de los argentinos entre 1854 y 1860, época en la que la provincia de Buenos Aires estaba separada del resto del país, al que por entonces de denominaba Confederación Argentina.

El personaje había nacido el 18 de octubre de 1801 en Entre Ríos. No parece extraño que un presidente argentino naciera en octubre; de hecho es el mes en el que más cantidad de primeros mandatarios constitucionales han nacido, porque además del entrerriano, también nacieron en el décimo mes del año Nicolás Avellaneda, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana, Marcelo T. de Alvear, Arturo Frondizi y Eduardo Duhalde.

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Justo José de Urquiza, quien condujo los destinos de la Nación durante seis años, acompañado del sanjuanino Salvador María del Carril como vicepresidente, tiene el mérito histórico de haber marcado el camino para organizar al país al amparo de una Ley Fundamental o Constitución, que fue sancionada el 1ro. de Mayo de 1853, y a la luz de la cual fue elegido como presidente.

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Su protagonismo en el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas, perpetrado el 3 de febrero de 1852 en la histórica batalla de Caseros, fue fundamental para iniciar la institucionalización de la Argentina, a lo que Rosas se negaba fervientemente por considerar que el país no estaba preparado para ello.

Urquiza además es el único presidente argentino que, después de haberlo sido, fue gobernador de una provincia. En efecto, después de terminar su mandato presidencial fue dos veces gobernador de Entre Ríos, provincia de la que era oriundo y de la que ya había sido gobernador en otras oportunidades.

Pero más allá de su cursus honorum, se sabe que Justo José de Urquiza fue un importante y poderoso terrateniente con una vida familiar compleja e intensa. Estaba casado formalmente con Dolores Costa Brizuela, pero se le atribuye la paternidad de aproximadamente ciento veinte hijos, de los cuales solo diez fueron concebidos con su cónyuge y otros trece fueron reconocidos por el caudillo. Hubo casi un centenar de hijos a los que no reconoció.

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Pues si se tiene en cuenta que fue asesinado a los sesenta y ocho años de edad, y que a su primera hija reconocida la tuvo a los diecinueve años, producto de una relación con Encarnación Díaz, puede advertirse que concibió a casi tres hijos por año. En efecto, su última hija Cándida nació cuando Justo José cumplió sesenta y ocho años de edad, unos meses antes de que fuera asesinado en su residencia de Entre Ríos, conocida como Palacio San José.

Resulta que la sexta hija de Urquiza fue Ana Dolores, fruto de una relación con su amante Cruz Lopez Jordán, mujer con la que, después de la batalla de Caseros, convivió al mismo tiempo que lo hacía con Dolores Costa, con quien se casó en el año 1865, después de haber sido presidente de la Nación.

El problema es que Urquiza tambíen tuvo amoríos con la hermana del Gral. Ricardo Lopez Jordán y con una media hermana de, nada menos, Francisco Ramírez. Lopez Jordán era sobrino de Ramírez. Esos “problemitas” iban de la mano de serias diferencias políticas que tenían los Lopez Jordán con Justo José, y que pueden explicar el motivo de su asesinato Efectivamente, a Ricardo Lopez Jordán es a quien se le adjudica el asesinato del Urquiza. Pero obsérvese qué extraño: Lopez Jordán se había desempeñado a las órdenes del entrerriano en diversas batallas, no obstante lo cual la enemistad entre ellos se produjo cuando, en 1861, siendo nuevamente gobernador de Entre Ríos, y estando al frente de las fuerzas de la Confederación que en la batalla de Pavón se enfrentó con las de Mitre, Urquiza se retiró del campo de batalla, dejándole al don Bartolomé vía libre para hacerse cargo de la situación a nivel nacional.

Desde entonces las diferencias políticas entre Urquiza y Lopez Jordan se fueron acentuando, hasta que en 1868 aquel volvió a ser gobernador de Entre Ríos, en cuyo mandato recibió, en su Palacio San José, la visita del presidente de la República, Domingo F. Sarmiento, enemigo acérrimo de los federales del interior del país. Lopez Jordán inició una rebelión que terminó con un alevoso asesinato en su propia residencia.

Eran las 19 horas del otoñal 11 de abril de 1870, cuando en una plácida tarde el sol se iba ocultando en el Palacio San José de Entre Ríos, y mientras el Gral. Urquiza tomaba mate con su esposa e hijas, cinco matones ingresaron por el fondo de la finca y con un balazo en la boca y cinco cuchillazos, terminaron con la vida de quien fue protagonista de la vida política del país entre 1852 y 1862.

Ese mismo día, dos hijos de Urquiza, Justo Carmelo y Waldino, también eran asesinado en Concordia, y tres días después la Legislatura de Entre Ríos designaba gobernador a….. Ricardo Lopez Jordán.

El gobierno nacional reaccionó duramente ante esta circunstancia, y el presidente Sarmiento declaró la guerra al nuevo gobernador, atacándolo y provocando su huída a Brasil.

Hoy, 11 de abril de 2020, se cumplen hoy ciento cincuenta años de uno de los asesinatos más conmocionantes de la historia de nuestro país.