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Argentina quitó el arancel al aluminio en plena pulseada con la industria local
El Gobierno nacional anunció la eliminación de un arancel a las importaciones de aluminio que beneficiaba principalmente a empresas como Aluar y otra vinculada al dueño de Fate.
POR REDACCIÓN
El Ejecutivo nacional decidió dejar sin efecto un arancel a las importaciones de aluminio que venía aplicándose con el objetivo de proteger a la industria nacional, particularmente a Aluar, principal productora de aluminio del país, y a otra compañía vinculada al propietario de Fate.
La medida forma parte de un ajuste en la política comercial y arancelaria, que apunta a abaratar insumos importados, fomentar la competitividad de distintas ramas productivas y aliviar costos en sectores que dependen del aluminio como materia prima.
Hasta ahora, el arancel eliminaba una barrera para las importaciones de aluminio y había sido percibido como un beneficio para las compañías locales con fuerte integración en ese mercado, ya que limitaba la competencia externa. Su eliminación abre la puerta para mayor ingreso de aluminio importado con menores costos, aunque también genera inquietudes en las empresas domésticas que se habían favorecido con el esquema anterior.
Fuentes oficiales indicaron que la decisión busca promover la competitividad general de la industria argentina, reducir presiones sobre costos de producción y ampliar la base de proveedores de insumos, en un contexto de inflación global de materias primas y tensiones comerciales internacionales.
Representantes de empresas como Aluar y otras firmas del sector advirtieron previamente que la eliminación de barreras arancelarias podría impactar en su producción local, empleo y participación de mercado, instando a sostener medidas de apoyo para la industria nacional ante la llegada de insumos más baratos desde el exterior.
Analistas económicos señalaron que la medida puede beneficiar a industrias que usan aluminio como insumo, reduciendo sus costos de producción, pero también puede significar una mayor exposición de la industria local a la competencia extranjera, lo que abre un debate sobre la conveniencia de políticas de apertura frente a la protección de producción nacional.
La eliminación de este arancel se enmarca en decisiones más amplias del Gobierno para revisar barreras arancelarias y no arancelarias, con el objetivo de equilibrar las necesidades de competitividad internacional con la protección de sectores estratégicos de la economía argentina.