Mundo > México
Halcones y sicarios: la red que cuidaba a El Mencho
Vigilantes, sicarios y presuntas redes políticas integraban su esquema de protección.
POR REDACCIÓN
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, volvió a poner bajo la lupa el sofisticado esquema de protección que le permitió mantenerse prófugo durante más de una década frente a la presión de las autoridades de México y Estados Unidos.
El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) cultivó un perfil extremadamente discreto. Con escasas apariciones públicas, sin participación en eventos sociales y con comunicaciones directas limitadas al mínimo, logró reducir su exposición y dificultar el trabajo de inteligencia.
De acuerdo con reconstrucciones periodísticas, su seguridad se estructuraba en tres anillos estratégicos. El primero era inmediato y táctico: una red de “halcones” y vigilantes distribuidos en comunidades clave que alertaban sobre movimientos de fuerzas federales, retenes o convoyes militares. Esa información le daba margen para abandonar cualquier zona considerada de riesgo.
El segundo círculo estaba integrado por sicarios de élite, varios con entrenamiento especializado y armamento de alto calibre. No cumplían únicamente funciones de escolta, sino que actuaban como fuerza de reacción ante posibles operativos de captura, un blindaje armado que en más de una oportunidad habría frustrado intentos de detención.
El tercer anillo operaba en un plano más complejo y difícil de rastrear: el institucional. Especialistas en seguridad y crimen organizado sostienen que Oseguera Cervantes habría contado con presuntas redes de complicidad que incluían funcionarios locales y actores políticos, lo que facilitó la expansión territorial del cártel y la obtención de información sensible.
Recién en 2013 la Policía de Jalisco abrió los primeros expedientes formales en su contra, vinculados a homicidios ocurridos en ese estado. Para entonces, la estructura del CJNG ya se consolidaba como una de las organizaciones criminales más poderosas de la región.
El entramado de protección de “El Mencho” reflejó no solo la capacidad operativa del CJNG, sino también las debilidades estructurales que durante años dificultaron su captura, en un contexto de creciente violencia ligada al narcotráfico en México.