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Economía > Golpe fiscal

Efecto Monotributo: comercios dejan el QR y golpean a Mercado Pago

Carteles en vidrieras y avisos a clientes anticipan un cambio de conducta: ante el uso de información fiscal por parte de ARCA, monotributistas optan por reducir cobros digitales para evitar recategorizaciones.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Menos billetera virtual, más efectivo: el impacto tributario en los pequeños negocios. FOTO: Gentileza

La acción de Mercado Libre atraviesa un mes de fuerte volatilidad. En lo que va de febrero acumula una caída cercana al 18%, pese a haber presentado un balance con números en expansión. Detrás del retroceso bursátil aparece un doble impacto: por un lado, márgenes levemente por debajo de lo esperado; por otro, el efecto local de la recategorización compulsiva del monotributo que comenzó a impactar de lleno en Mercado Pago.

En el cuarto trimestre de 2025, la compañía reportó ingresos por USD 8.760 millones, con un crecimiento interanual cercano al 45%. El volumen bruto de ventas alcanzó los USD 19.900 millones y la fintech del grupo procesó USD 83.700 millones en transacciones. Sin embargo, Wall Street penalizó la acción tras la presentación de resultados: el margen operativo quedó levemente por debajo de lo proyectado y la ganancia por acción no alcanzó las expectativas.

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Analistas coinciden en que el mercado también está evaluando el fuerte ritmo de inversión de la empresa. La firma redujo el umbral para envíos gratuitos en Brasil, amplió su cartera de créditos y profundizó su red logística propia, una estrategia que fortalece su posición dominante pero comprime márgenes en el corto plazo. “Mercado Libre hoy es una empresa mucho más grande y rentable que hace algunos años, pero el mercado todavía no la mide como una blue chip tradicional”, señaló el especialista Javier Timerman.

El impacto local: menos QR en las vidrieras

Mientras los inversores discutían balances y perspectivas, en Argentina comenzó a sentirse otro efecto, menos visible en los gráficos pero tangible en la calle. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) avanzó con la recategorización automática de monotributistas a partir del cruce de datos provenientes de billeteras virtuales. En la práctica, los montos acreditados en cuentas digitales comenzaron a computarse como ingresos para determinar la categoría fiscal.

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El resultado fue inmediato: comercios que hasta hace semanas promovían el pago con QR comenzaron a retirar el cartel de Mercado Pago. La explicación se repite en distintos rubros: “Si cobro por billetera me recategorizan”. Para pequeños contribuyentes, el salto de categoría implica mayores cuotas mensuales y un incremento en la carga impositiva.

“No es contra la empresa, es por miedo al cruce fiscal. Si cobro digital quedo expuesto”, resumió un comerciante que decidió volver a priorizar el efectivo. Así, el QR —símbolo de la expansión financiera y la formalización— comenzó a percibirse como un riesgo tributario.

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Un choque entre digitalización y regulación

La situación revela una tensión estructural. Durante los últimos años, la billetera digital de Mercado Libre fue una de las principales herramientas de bancarización masiva en Argentina, especialmente entre pequeños negocios y trabajadores independientes. La posibilidad de cobrar sin costos fijos elevados y sin terminales físicas impulsó su adopción.

Sin embargo, con la nueva metodología de fiscalización, la misma herramienta que facilitó la formalización puede acelerar recategorizaciones impositivas. El impacto no solo es fiscal: también amenaza con reducir el volumen transaccional de la fintech en su mercado de origen.

En paralelo, la acción refleja la incertidumbre. El mercado castigó los costos de la expansión regional; la regulación doméstica comenzó a afectar el uso cotidiano de la billetera. En una misma semana, la empresa pasó de exhibir crecimiento récord a enfrentar señales de retracción en su propio ecosistema.

El llamado “Efecto Monotributo” deja así de ser únicamente una cuestión tributaria para convertirse en un fenómeno con derivaciones financieras y comerciales. La economía digital avanza, pero su velocidad choca con un esquema fiscal que redefine incentivos y modifica conductas. El resultado, por ahora, se traduce en menos QR en las vidrieras y una acción que no logra acompañar el ritmo de su propio crecimiento.

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