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Economía > Efecto dominó

El cierre de Fate pone en riesgo 2.500 puestos de trabajo indirectos

El cierre de la histórica fabricante de neumáticos no solo deja en la calle a sus 920 empleados directos. Por el alto multiplicador laboral del sector, se estima que otros 2.500 puestos de trabajo de pymes proveedoras, metalúrgicas y empresas de logística podrían desaparecer en las próximas semanas.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Pymes proveedoras de Fate temen desaparecer con la caída del gigante. FOTO: Gentileza

El anuncio del cierre definitivo de Fate sacudió al entramado industrial argentino. La emblemática empresa de Javier Madanes Quintanilla, con ocho décadas de historia, notificó este lunes a sus 920 trabajadores que perdían su fuente de empleo. Pero el verdadero impacto de esta decisión podría ser mucho mayor: se estima que cerca de 2.500 puestos de trabajo indirectos están ahora en grave peligro por el "efecto cascada" que desencadenará la desaparición de la compañía.

El multiplicador del empleo: cada puesto directo sostiene casi tres indirectos

Según los últimos informes técnicos del Centro de Estudios para la Producción XXI (CEP) y relevamientos de la Unión Industrial Argentina (UIA), la fabricación de neumáticos posee uno de los multiplicadores de empleo más altos del país, con un índice que oscila entre 2,1 y 2,8. Esto significa que por cada puesto directo en la línea de montaje, se sostienen casi tres empleos adicionales en la cadena de valor.

Aplicado al caso Fate, este multiplicador se traduce en aproximadamente 2.500 trabajadores indirectos que ahora enfrentan un futuro incierto. Se trata de empleados de pequeñas y medianas empresas metalúrgicas que proveían matricería específica, firmas de servicios de logística pesada, mantenimiento de ingeniería y otros rubros que dependían del gigante del caucho.

Proveedores con el 100% del negocio atado a Fate

La vulnerabilidad de estas empresas es extrema. En muchos casos, basan casi la totalidad de su negocio en un único cliente: Fate. Sin capacidad de reconversión inmediata ni cartera de clientes alternativa, su supervivencia pende de un hilo.

"Habrá un efecto y de eso no hay dudas. Todavía no podemos determinar de cuánto será ni cuándo. Todo dependerá de la estructura de cada empresa y de cómo esté apalancado su negocio", sostuvieron a Clarín desde uno de los sectores que posiblemente más sienta el "efecto Fate".

Una caída que venía anunciándose

La compleja situación de Fate no era nueva. En 2019, la compañía solicitó su primer proceso preventivo de crisis. Lejos de lograr estabilizarse, su situación continuó deteriorándose, lo que llevó a un nuevo PPT en 2024. Según la empresa, el constante ingreso de productos del exterior, contra los que nunca pudo competir en condiciones de igualdad, fue determinante en su caída.

Entre un proceso y otro, unos 1.000 empleados ya habían quedado en el camino. Ese goteo también fue afectando a los proveedores, ya que la producción de la empresa acompañaba esa reducción y, por ende, se compraba menos a terceros.

Los números son elocuentes: en 2019, cuando ingresó al primer PPT, Fate fabricaba alrededor de cinco millones de neumáticos anuales. El final de la empresa llegó con una utilización de apenas el 30% de su capacidad instalada y una producción de solo 1,5 millones de unidades por año.

La UIA ya había anticipado el desplome

Esta vulnerabilidad venía siendo monitoreada por la Unión Industrial Argentina. En su "Monitor de Desempeño Industrial" de noviembre de 2024, la entidad advirtió que el sector del caucho lideraba el desplome manufacturero con una caída interanual del 22,2%. Esa cifra anticipaba el estrangulamiento financiero de las pymes proveedoras bastante antes del desenlace de esta semana.

La UIA lamentó el cierre de Fate, cuestionó las importaciones chinas y reclamó "igualdad de condiciones" para competir, en un claro mensaje al Gobierno nacional sobre los efectos de la apertura de importaciones.

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