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Comunidad > Manifestación camino a Chile

Ruta 7: acampe permanente en defensa del agua en Mendoza

Vecinos del noroeste mendocino sostienen un acampe permanente contra el proyecto minero San Jorge, en defensa del agua. DIARIO HUARPE estuvo en el lugar para registrar imágenes y testimonios.

Hace 2 horas
Uspallata no duerme: acampe permanente camino a Chile por el agua y en contra de la megaminería en Mendoza.

A un costado de la Ruta Nacional 7, en Uspallata, un grupo de asambleístas mantiene desde hace siete días un acampe permanente para visibilizar su rechazo a la megaminería en Mendoza, con el foco puesto en el avance del Proyecto San Jorge y la defensa del agua como derecho humano y ambiental.

El campamento se instaló en un punto estratégico: a metros de la rotonda que conecta las rutas 7, 13 y 52, en el corredor que une Argentina con Chile a través del Paso Internacional Los Libertadores/Cristo Redentor. Allí, entre carteles y banderas, los manifestantes sostienen una presencia constante, las 24 horas del día, de lunes a lunes.

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Guardia permanente y organización colectiva

La modalidad es clara: presencia continua “hasta que sea necesario”, dicen. Los integrantes de la asamblea se organizan en turnos para garantizar que el lugar siempre esté habitado, incluso durante la noche. Varias carpas se levantan al costado de la cinta asfáltica. Algunas funcionan como espacio de descanso para quienes hacen guardia, mientras que en la carpa principal siempre hay alguien dispuesto a explicar a los viajeros el motivo de la protesta.

En ese mismo espacio se dispuso una planilla para recolectar firmas de apoyo. La intención es sumar adhesiones que acompañen futuras presentaciones formales ante organismos provinciales y nacionales, en defensa del territorio y en rechazo a la instalación de emprendimientos mineros en zonas de cuenca cordillerana.

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Los carteles reflejan con claridad la consigna central: el agua no se negocia. Entre ellos, uno destaca por su cercanía con la ruta y por el impacto que genera en quienes pasan: “Toque bocina por el AGUA”. La frase se transformó en una señal que convoca a los conductores a sumarse simbólicamente al reclamo.

El ruidazo que atraviesa la montaña

A partir de ese mensaje, el lugar se convirtió en un punto sonoro constante. Camiones, colectivos y vehículos particulares que circulan rumbo a Chile o regresan al país acompañan con bocinazos el reclamo de los vecinos. En las tardes y noches, esa expresión se potencia con el “ruidazo”, una intervención colectiva que combina cánticos y bocinas en apoyo a la causa.

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Quienes transitan hacia el Cristo Redentor se encuentran así con una escena que se repite todos los días: banderas al viento, carteles en defensa del agua y el sonido persistente que transforma el paso en un espacio de visibilización.

La defensa del territorio y del agua

El reclamo tiene un punto geográfico concreto. Los asambleístas recuerdan que el proyecto minero cuestionado se ubica en una zona sensible, cerca de las nacientes del Río Mendoza, a unos 20 kilómetros de la localidad de San Alberto y a unos 30 kilómetros de Uspallata.

Para quienes sostienen el acampe, esa ubicación representa un riesgo directo para las fuentes de agua del noroeste mendocino. Por eso, aseguran que la lucha no es solo ambiental, sino también por la posibilidad de seguir viviendo en su territorio.

“Poner el cuerpo hasta las últimas consecuencias” es una frase que se repite entre los participantes. La consigna resume la decisión de sostener el campamento en el tiempo para impedir el avance de proyectos extractivos en las cuencas cordilleranas.

En ese punto de la montaña, el tránsito internacional se cruza todos los días con una escena de resistencia local. Entre el paso de miles de vehículos y el eco de las bocinas, el acampe de Uspallata se mantiene firme, con el objetivo de que el reclamo por el agua no deje de escucharse.

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