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Judiciales > Falsa denuncia

El calvario del DJ de Caucete: pasó 127 días detenido por una denuncia falsa de abuso sexual

Un joven de 31 años permaneció 127 días en el penal de Chimbas hasta que la adolescente que lo acusó confesó que había inventado todo para que sus padres vuelvan a estar juntos.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Tras 127 días preso, un DJ recuperará su libertad porque la víctima se retractó. FOTO: Gentileza

Un error judicial con consecuencias devastadoras para la vida de un joven quedó al descubierto en las últimas horas en la provincia. G.S., un DJ de 31 años oriundo de Caucete, permaneció cuatro meses privado de su libertad en el penal de Chimbas acusado de abusar sexualmente de la hija adolescente de su expareja, hasta que la propia denunciante confesó que todo había sido una mentira. El fiscal del caso, Mariano Juárez Prieto, solicitó formalmente la desestimación de la acción penal y la inmediata liberación del acusado, a la espera de que la Justicia haga efectivo el cese de su detención.

Una acusación que nunca debió prosperar

El caso se inició el 1 de noviembre de 2025, cuando el padre biológico de una adolescente de 15 años denunció en la UFI ANIVI que su hija había sido víctima de abusos sexuales por parte del novio de su madre. Según el relato inicial, la joven habría sufrido una crisis de nervios que derivó en un intento de suicidio, momento en el que habría revelado los supuestos ataques, asegurando además que su madre tenía conocimiento de los hechos.

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A partir de esa denuncia, el DJ fue detenido y trasladado al Servicio Penitenciario Provincial, donde permaneció alojado durante 127 días. La gravedad de la imputación —abuso sexual agravado por la convivencia— y la supuesta vulnerabilidad de la víctima llevaron a que la Justicia dictara la prisión preventiva, una medida que los defensores del joven, los abogados Claudio Vera y Alejandra Iragorre, cuestionaron desde el primer momento.

La defensa que señaló las inconsistencias

Desde el inicio del proceso, la defensa del DJ sostuvo que la denuncia carecía de sustento fáctico. Los letrados argumentaron que su cliente nunca había convivido con la adolescente, un elemento central para la configuración del agravante imputado, y que la medida cautelar de prisión preventiva resultaba desproporcionada en relación con los elementos de prueba existentes.

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Estos planteos fueron realizados en noviembre, cuando el joven ingresó al penal de Chimbas, y nuevamente en febrero de este año, al cumplirse los primeros plazos procesales. Sin embargo, fue recién cuando la propia denunciante pidió declarar nuevamente ante los profesionales de la ANIVI que la verdad comenzó a salir a la luz.

El quiebre del relato: "Todo era falso"

En su nueva declaración, la adolescente se retractó por completo de la acusación inicial. Ante los equipos interdisciplinarios, reconoció que había inventado los abusos sexuales con un objetivo muy concreto: perjudicar al novio de su madre para que su progenitora se peleara con él y, de esa manera, pudiera reanudar la relación con su padre biológico.

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La confesión de la joven derrumbó la hipótesis acusatoria y obligó al fiscal Mariano Juárez Prieto a rectificar su posición. Días atrás, el representante del Ministerio Público Fiscal presentó un dictamen solicitando el sobreseimiento total y definitivo de G.S., dejando sin efecto la imputación por abuso sexual agravado por la convivencia y allanando el camino para su liberación.

A la espera de la libertad

Pese al pedido fiscal, el DJ caucetero permanece aún alojado en el penal de Chimbas a la espera de que la jueza de garantías Gloria Chicón se expida sobre la solicitud de sobreseimiento. Se espera que en los próximos días la magistrada homologue el pedido y ordene la inmediata liberación del joven, quien ha visto su vida truncada por una acusación que, quedó demostrado, nunca fue real.

El caso expone las graves consecuencias de las denuncias falsas y reabre el debate sobre la necesidad de extremar los recaudos en la evaluación de medidas cautelares tan gravosas como la prisión preventiva, especialmente cuando los indicios de culpabilidad no están firmemente acreditados. Mientras tanto, la adolescente que admitió su mentira podría enfrentar ahora consecuencias legales por su accionar, aunque el foco mediático y judicial sigue puesto en la injusticia cometida contra un inocente.

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