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La impactante historia de los 21 pies humanos hallados en Canadá

Durante más de una década, las costas del Mar de Salish, en Columbia Británica, fueron escenario de un desconcertante hallazgo: pies humanos dentro de zapatillas que llegaban flotando desde el océano.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Entre 2007 y 2019 aparecieron decenas de pies humanos aún con las zapatillas puestas en las costas de Columbia Británica. (Foto ilustrativa)

Entre 2007 y 2019, una tranquila región costera de Canadá quedó envuelta en un inquietante misterio. En distintas playas del Mar de Salish, en Columbia Británica, comenzaron a aparecer restos humanos: pies seccionados a la altura del tobillo, aún dentro de zapatillas, que eran arrastrados por las corrientes marinas hasta la orilla.

El primer hallazgo ocurrió en 2007, cuando una niña de 12 años encontró una zapatilla azul flotando en la isla Jedediah. Al tomarla, descubrió horrorizada que contenía un esqueleto humano. Seis días después, apareció otro pie en la cercana isla Gabriola. A partir de allí, el fenómeno se repitió: en total se registraron 21 pies durante 12 años.

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Los restos presentaban distintos estados de conservación. Algunos aún tenían tejido adherido, lo que indicaba que llevaban pocos días en el agua; otros eran simplemente huesos. En la mayoría de los casos pertenecían a adultos, aunque también hubo extremidades de menores. La falta de conexión aparente entre los hallazgos alimentó todo tipo de teorías, desde asesinos seriales hasta redes de tráfico de personas o desastres naturales.

La investigación avanzó lentamente, con múltiples complicaciones. En 2012, el análisis de ADN permitió vincular uno de los pies con un hombre desaparecido desde 1987. Con el tiempo, el Servicio Forense logró identificar nueve extremidades correspondientes a siete personas reportadas como desaparecidas, algunas desde la década de 1980. Las fechas distantes entre sí descartaron la hipótesis de un único responsable.

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La explicación final resultó menos criminal y más científica. Los forenses concluyeron que los cuerpos se habían fragmentado de manera natural durante el proceso de descomposición en el mar. No había señales de amputación intencional. La acción de carroñeros submarinos (como cangrejos, camarones y langostas) puede separar con facilidad las articulaciones del tobillo, uno de los puntos más débiles del cuerpo humano.

El detalle clave estuvo en el calzado. Las zapatillas modernas, fabricadas con materiales livianos y sintéticos, flotan con facilidad. Esto permitió que los pies desprendidos permanecieran en la superficie y fueran transportados por las corrientes hasta distintas playas de la región.

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Gracias a las pruebas genéticas, muchas de las extremidades pudieron asociarse a personas desaparecidas, en su mayoría víctimas de suicidios o accidentes. Así, lo que durante años fue un enigma inquietante terminó teniendo una explicación basada en procesos naturales y dinámicas propias del océano.

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