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Martes 13, no te cases ni te embarques: el orígen de la superstición
Descubre cómo los mitos y el miedo al martes 13 impulsan el aprendizaje crítico y la comprensión de nuestra cultura.
POR REDACCIÓN
Las supersticiones y creencias populares, lejos de ser solo cuestiones irracionales, representan una oportunidad para conectar la antropología, la psicología, la historia y la neurociencia. Estos mitos funcionan como herramientas pedagógicas para fomentar el pensamiento crítico, trabajar conceptos de correlación y causalidad, y entender los sesgos cognitivos mediante un enfoque basado en la evidencia, lo lúdico y las emociones.
Mientras que para los anglosajones el foco está en el viernes 13, en España y gran parte de América Latina el martes 13 es el día fatídico donde se recomienda no tomar decisiones importantes.
Sus orígenes se vinculan con Marte y Ares, dioses de la guerra, y con el número 13 que rompe la “completitud del 12” (meses del año, apóstoles y signos zodiacales). Además, este número remite a conflictos religiosos, como los 13 comensales en la Última Cena antes de la traición de Judas.
Otras creencias, como los siete años de mala suerte por romper un espejo, nacieron en la antigua Roma bajo la premisa de que estos objetos no solo reflejaban la imagen, sino un más allá interno; al ser el siete un número de renovación, ese era el tiempo necesario para recuperarse del daño espiritual.
Por otro lado, la advertencia “no camines por debajo de una escalera” responde tanto a la seguridad como a la simbología del triángulo, que representa la Santísima Trinidad para el cristianismo o la conexión con el más allá en las pirámides de Egipto.
La historia de los gatos negros revela matices de violencia de género, pues se asociaban a mujeres que buscaban entender el mundo, tildadas al grito de “¡bruja!”. Se creía que estas mujeres podían transformarse en estos animales, y su matanza masiva en el siglo XVI facilitó la propagación de la peste bubónica al aumentar la población de ratas, una lección histórica que casi se repite con la desinformación durante la pandemia de COVID-19.
Finalmente, la acción de “toco madera” deriva de culturas paganas que creían en espíritus benévolos habitando los árboles, tradición que el cristianismo adaptó a la cruz de Cristo para gestionar la ansiedad y el bienestar emocional. Estudiar estos comportamientos permite entender qué nos une y diferencia como humanidad. Como cierre, cabe recordar que “hay quienes dicen que la suerte es como el aprendizaje, se construye a lo largo de la vida”.