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Política

Trump adviertió a Cuba, México y Colombia tras confirmar la captura de Maduro

En una conferencia desde Mar-a-Lago, el presidente estadounidense no solo detalló la operación que terminó con la detención del mandatario venezolano, sino que dirigió críticas y amenazas directas a los gobiernos de Cuba, México y Colombia, acusándolos de complicidad con el narcotráfico y de no controlar su territorio, lo que generó inmediatas y firmes réplicas diplomáticas.

POR REDACCIÓN

03 de enero de 2026
Trump dibuja un nuevo frente de tensión con América Latina tras éxito en Venezuela. FOTO: Gentileza

En una conferencia de prensa desde su residencia en Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y emitió advertencias directas a los gobiernos de Cuba, México y Colombia. Las declaraciones, que delinean una política exterior de confrontación directa, marcan un momento de máxima tensión en las relaciones entre Washington y varios gobiernos de la región y han generado respuestas contundentes por parte de las naciones aludidas.

Confirmación de la operación en Venezuela

Donald Trump detalló ante los medios que la operación militar, denominada "Resolución Absoluta", culminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la madrugada del sábado en Caracas. Describió el procedimiento como un ataque preciso ejecutado en una "fortaleza militar fortificada en el corazón de Caracas", donde las luces de la ciudad se habían apagado como parte de la estrategia operativa.

El mandatario estadounidense confirmó que ambos detenidos "tendrán que enfrentar a la justicia de Estados Unidos" por cargos de narcotráfico en Nueva York, en referencia a una acusación federal pendiente. Asimismo, afirmó que su administración está lista para una "segunda ola de ataques en Venezuela si es necesaria" y que dirigirá el proceso de transición en el país sudamericano.

Advertencia a Cuba sobre patrocinio del terrorismo

Durante su intervención, Trump se refirió específicamente a Cuba, reafirmando la decisión de su administración de mantener al país en la lista de Estados patronizadores del terrorismo. Esta designación, que implica severas sanciones económicas, había sido restaurada por Trump al inicio de su actual mandato en enero de 2025, revirtiendo una medida del gobierno de Joe Biden.

El presidente estadounidense vinculó directamente al gobierno cubano con el de Maduro, insinuando un apoyo político y logístico al chavismo. Estas declaraciones se producen en un contexto de máxima fricción bilateral y apuntan a un endurecimiento sostenido de la política de máxima presión contra la isla, cerrando cualquier posibilidad de distensión en el futuro inmediato.

Críticas directas al presidente de Colombia

La advertencia más personal fue dirigida al presidente colombiano, Gustavo Petro. Trump acusó a Colombia de tener un grave problema con la producción de cocaína que, según él, llega a las calles de Estados Unidos. En un tono particularmente confrontacional, el mandatario estadounidense afirmó: "Tiene fábricas donde hace cocaína. Está haciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos. Así que tiene que cuidar su trasero".

Estas declaraciones amplían significativamente la brecha con el gobierno progresista de Petro, quien previamente había condenado la operación en Venezuela como una violación a la soberanía y había declarado que "no estaba preocupado para nada" por las acciones estadounidenses. La advertencia pública de Trump representa una escalada retórica inusual hacia un aliado tradicional en la región.

Amenaza de intervención en México

Trump extendió sus advertencias a México, cuestionando abiertamente la capacidad del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para controlar el territorio nacional y enfrentar a los cárteles de la droga. "Los cárteles gobiernan México, ella no está gobernando México", aseveró durante su conferencia, reflejando una visión de crisis de gobernabilidad en el país vecino.

Reveló que en conversaciones privadas le había planteado a Sheinbaum la posibilidad de una intervención directa de fuerzas estadounidenses, preguntándole: "¿Quieres que eliminemos a los cárteles?". Añadió de manera concluyente: "Algo hay que hacer con México, y se hará", sugiriendo que Washington podría considerar acciones unilaterales si considera que el gobierno mexicano no actúa con la contundencia demandada.

Reacciones internacionales inmediatas

Los gobiernos aludidos respondieron de forma contundente en las horas siguientes a la conferencia. La Cancillería de México emitió un comunicado oficial en el que condenaba "enérgicamente" la operación militar en Venezuela, calificándola de violación al derecho internacional, y rechazó de plano cualquier acción unilateral en su territorio. Subrayó que su política exterior se rige por "principios pacifistas" y que "América Latina es una zona de paz".

Colombia, por su parte, rechazó "las declaraciones intervencionistas e irrespetuosas" de Trump mediante un comunicado oficial de su Ministerio de Relaciones Exteriores. Simultáneamente, el presidente Petro ordenó el despliegue de fuerzas militares en la frontera con Venezuela, en una clara señal de disuasión y preocupación por la escalada. Cuba calificó las acusaciones como "infundadas y cínicas" y convocó una manifestación de protesta frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Consecuencias y escenario futuro

La conferencia de Trump no solo sirvió para informar sobre la captura de Maduro, sino que parece delinear con claridad una nueva y más agresiva fase de la política exterior estadounidense hacia América Latina. Analistas consultados señalan que estas acciones y declaraciones podrían consolidar lo que en círculos de Washington se empieza a denominar una "doctrina de seguridad hemisférica absoluta", que prioriza la intervención unilateral y el uso de la fuerza frente a amenazas vinculadas al narcotráfico o a gobiernos considerados hostiles o incompetentes.

El inmediato futuro plantea un escenario de gran incertidumbre y múltiples frentes abiertos: la transición política en Venezuela, ahora bajo supervisión estadounidense; el inminente juicio federal contra Maduro y su esposa en Nueva York; y unas relaciones interamericanas que alcanzan un punto de tensión y desconfianza no visto en décadas. La respuesta coordinada o fragmentada de los países de la región será crucial para definir el nuevo equilibrio geopolítico continental.

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