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Caen las bolsas asiáticas y el petróleo se dispara por tensión en Irán
Incertidumbre total en Oriente Medio altera el comercio global. Las bolsas caen hasta un 4% y el crudo opera con fuerte suba.
POR REDACCIÓN
El fantasma de una guerra a gran escala en Oriente Medio ha paralizado a los mercados financieros globales. La apertura de las bolsas asiáticas este lunes reflejó el pánico absoluto ante la escalada militar tras los ataques combinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, provocando un desplome generalizado en el Lejano Oriente y una huida desesperada hacia activos de refugio como el oro, que escaló a precios récord.
El temor a una interrupción en el suministro de petróleo, considerando que el 20% de las exportaciones globales pasan por el estrecho de Ormuz que controla Teherán, incendió los precios de los hidrocarburos. El crudo Brent, referencia para Argentina, trepó un 8,56% en la mañana del lunes, cotizando a 79,23 dólares el barril, tras haber rozado los 82 dólares durante el fin de semana. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense registró un avance del 7,70%, situándose en 72,18 dólares.
El oro brilla ante la crisis
En este contexto de inestabilidad, el oro volvió a posicionarse como el refugio seguro por excelencia para los inversores. La onza de oro experimentó un salto del 3,24%, alcanzando los 5.317 dólares, reflejando la extrema incertidumbre bursátil.
Bolsas asiáticas y europeas en rojo
El contagio no tardó en llegar a las principales plazas bursátiles. En Asia, las caídas fueron generalizadas: el Nikkei 225 de Tokio retrocedió un -1,35%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong se desplomó un -2,14%. La situación más crítica se vivió en Tailandia, donde la bolsa se hundió un 4,04%.
Europa no fue la excepción a la regla del pánico. El índice Euro Stoxx 50 abrió con una caída del -2,45%, arrastrando a plazas principales como Frankfurt (-2,58%), París (-2,17%) y Madrid, que retrocedió un pronunciado -2,90%. Los analistas coinciden en que la volatilidad continuará marcando el ritmo de la jornada, supeditada exclusivamente al devenir de los hechos bélicos en la región.