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Mickey Rourke: desalojo y escándalo por estafa virtual
El actor de 73 años enfrenta el desalojo por una deuda de 60.000 dólares y desmiente pedidos de dinero a sus fanáticos.
POR REDACCIÓN
Mickey Rourke, quien recientemente quedó maravillado por las vacaciones de Gaby Sabatini en Argentina, atraviesa hoy una realidad crítica. El actor de 73 años enfrenta un proceso de desalojo en su hogar de Los Ángeles tras acumular una deuda de casi 60.000 dólares en alquileres impagos, según reportaron People y TMZ.
En este contexto, y tras someterse a una nueva cirugía facial, el artista denunció desde su cuenta de Instagram (@mickey_rourke) que su identidad fue utilizada sin permiso para pedir dinero a sus 500.000 seguidores.
La polémica se centra en una campaña de GoFundMe iniciada por Liya-Joelle Jones, asistente de su agente Kimberly Hines. Aunque la descripción de la colecta afirmaba tener su autorización, Rourke se mostró frustrado y confundido.
En un inicio, el actor reconoció la incomodidad del momento: “Esto es humillante. Pero estoy seguro de que lo superaré como cualquier otra cosa”. Sin embargo, luego desmintió cualquier vínculo con la plataforma: "Ese no soy yo, ¿de acuerdo? Si necesitara dinero, preferiría no pedir ninguna maldita caridad. Preferiría meterme una pistola por el c... y apretar el gatillo”.
Rourke admitió haber administrado sus finanzas “de una forma terrible” a lo largo de su carrera. Atribuyó su situación a la falta de previsión y a heridas del pasado: “No fui diplomático. Tuve que ir a terapia durante más de 20 años para superar el daño que me hicieron hace años. Trabajé muy duro para superarlo. Ya no soy esa persona”.
Sobre el sistema de recaudación, el actor fue tajante: “No sabría qué es una fundación GoFundMe ni en un millón de años. Mi vida es muy simple, no recurriría a fuentes externas como esa”. Finalmente, exigió a sus seguidores que no donen y recuperen lo aportado: “Ese no es mi estilo. Recuperen su dinero. No lo haría de esta manera. Tengo demasiado orgullo”. Concluyó su descargo con un firme “Ni un centavo”.