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El senador Tim Kaine busca poner límites a la deriva bélica de Trump
El Congreso de Estados Unidos busca una resolución para que limite la acción militar de Trump contra Irán.
POR REDACCIÓN
“Tenemos la obligación con los militares, sus familias y los estadounidenses de no cometer los mismos errores que en Irak y Afganistán. Los estadounidenses quieren que el presidente Trump baje los precios, no que nos arrastre a guerras eternas innecesarias”, con estas palabras, el demócrata Tim Kaine dio un discurso contundente en oposición al gobierno de Donald Trump por sus intenciones en continuar alimentando la guerra contra Irán.
Por tal motivo, el Senado de Estados Unidos votará una resolución destinada a frenar la intervención militar ordenada por el presidente si no cuenta con la autorización expresa del Congreso, como exige la Constitución estadounidense para declarar la guerra.
La iniciativa es impulsada por propio Kaine y cuenta con el copatrocinio del republicano Rand Paul, en una inusual convergencia bipartidista en materia de límites al Poder Ejecutivo en política exterior.
La resolución exige “retirar” a las Fuerzas Armadas estadounidenses de cualquier “hostilidad” contra Irán que no haya sido autorizada por el Congreso. Aunque la medida tiene escasas probabilidades de prosperar —dado que la oposición demócrata está en minoría en ambas cámaras—, el objetivo político es forzar un debate público y constitucional sobre la legalidad de la operación.
En un comunicado difundido por su oficina, Kaine fue explícito: “Los estadounidenses quieren que el presidente Trump baje los precios, no que nos arrastre a guerras eternas innecesarias”. El senador subrayó que el Congreso tiene la “facultad exclusiva” de declarar la guerra y advirtió que el país no debe repetir los errores cometidos en Irak y Afganistán.
“Tenemos la obligación con los militares, sus familias y todos los estadounidenses de no cometer los mismos errores que cometimos en Irak y Afganistán”, afirmó.
Kaine ya había forzado sin éxito una votación similar en junio pasado, tras los bombardeos estadounidenses contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní. En aquella ocasión, la resolución tampoco prosperó.
Tras el ataque lanzado por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica el pasado sábado, los líderes demócratas redoblaron la presión para impedir una escalada que derive en guerra abierta.
Después de una sesión informativa clasificada con altos funcionarios de la Administración, varios senadores expresaron preocupación por la posibilidad de que la Casa Blanca contemple el envío de tropas terrestres.
El senador demócrata Richard Blumenthal declaró: “Tengo más miedo que nunca”, al confirmar que el Gobierno no descartó explícitamente la opción de desplegar fuerzas en territorio iraní.
La oposición acusa a la Administración republicana de no haber informado adecuadamente al Legislativo sobre la operación y de haber iniciado una guerra encubierta sin la debida autorización parlamentaria.
El trasfondo del debate remite a la Ley de Poderes de Guerra de 1973, diseñada para limitar la capacidad del Presidente de comprometer fuerzas militares sin consentimiento del Congreso. No obstante, sucesivas administraciones han interpretado de manera flexible ese marco normativo.
La votación de este miércoles no solo pondrá a prueba la cohesión interna del Senado, sino que reabre un debate estructural en Washington: ¿hasta dónde llega la autoridad del Presidente para iniciar hostilidades sin declaración formal de guerra?
En un escenario de alta tensión en Medio Oriente, el resultado tendrá implicaciones no solo jurídicas, sino también estratégicas, en la definición del papel de Estados Unidos en la región.