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Amalia Granata contó el duro trastorno neurológico que sufre su hijo de 9 años
La diputada relató los desafíos de su hijo con TDA y dislexia, criticando las fallas del sistema educativo actual.
POR REDACCIÓN
Amalia Granata relató la experiencia personal que atraviesa con su hijo menor, Roque, de nueve años, quien actualmente cursa el cuarto grado. Durante una entrevista con Mirtha Legrand, la diputada detalló que el niño fue diagnosticado con Trastorno de Déficit de Atención (TDA), dislexia y disgrafia.
Sobre el TDA, la legisladora realizó una observación: "Yo le corregiría y no es déficit de atención; lo que tienen los chicos es múltiple atención". Aseguró que poseen mentes brillantes, pero se concentran en todo lo que ocurre a su alrededor al mismo tiempo.
La problemática se manifestó en primer grado, cuando los docentes notaron que el menor no podía quedarse quieto y presentaba dificultades con la lectoescritura. Granata señaló que la dislexia genera mucha frustración; al no avanzar al ritmo de la clase, el niño puede reaccionar con agresión o golpes al no saber expresar sus sentimientos con palabras.
Actualmente, para facilitar su escolaridad, Roque toma una medicación bajo supervisión neurológica y utiliza una computadora para escribir, dado que su disgrafia hace difícil entender su letra.
Un punto crítico es su firme postura de no tramitar el Certificado Único de Discapacidad (CUD). Al respecto, cuestionó: “Todos me dicen 'sacale el CUD', pero Roque no es discapacitado. ¿Cómo voy a usar un certificado de discapacidad?”.
La diputada denunció que el sistema obliga a obtener este certificado para contar con un asistente terapéutico en el aula, costo que ella solventa de forma particular. Por ello, reclamó programas de acompañamiento que no estigmaticen a los alumnos.
Finalmente, comentó que mediante su fundación, "Somos Vida", firmó un convenio con la Universidad de Granada, España, para traer una aplicación tecnológica.
Esta herramienta busca ayudar a niños con TDA y dislexia en las aulas, especialmente a familias sin recursos para pagar psicopedagogas, evitando así que los menores se frustren o abandonen el colegio.