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El petróleo supera los 100 dólares y provoca una caída global de las bolsas
La escalada del conflicto en Medio Oriente disparó el precio del crudo y provocó fuertes caídas en las bolsas de Asia, Europa y los futuros de Wall Street, en medio de temores por el impacto en la economía global.
POR REDACCIÓN
Los principales mercados financieros del mundo registraron fuertes caídas este lunes luego de que el precio del petróleo superara los 100 dólares por barril por primera vez en casi cuatro años, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. El encarecimiento de la energía provocó un clima de incertidumbre entre inversores y golpeó con fuerza a las bolsas asiáticas, europeas y a los futuros de Wall Street.
En Asia, los retrocesos fueron particularmente marcados. El índice Nikkei 225 de Japón cayó 5,2% y cerró en 52.728,72 puntos, mientras que el KOSPI de Corea del Sur retrocedió 6% hasta los 5.251,87 puntos. Otros mercados de la región también operaron en baja: el Hang Seng Index perdió 1,6% y el Shanghai Composite Index cayó 0,7%. En Taiwán, el principal índice bursátil registró una baja de 4,4%.
El impacto también se trasladó a los contratos a futuro de los índices estadounidenses. Los futuros del S&P 500, del Nasdaq Composite y del Dow Jones Industrial Average mostraban descensos superiores al 1%, tras las pérdidas registradas al cierre de la semana pasada en Wall Street.
Petróleo en máximos y tensión geopolítica
La suba del crudo estuvo vinculada a la intensificación de los enfrentamientos en Medio Oriente durante el fin de semana. Nuevos ataques alcanzaron instalaciones estratégicas y civiles, lo que elevó el temor a interrupciones en el suministro energético global.
Entre los episodios más recientes, Bahréin acusó a Irán de atacar una planta de desalinización clave para el abastecimiento de agua potable en el Golfo. En paralelo, Israel bombardeó depósitos de petróleo en Teherán, generando grandes columnas de humo y alertas ambientales.
El conflicto también afecta una de las rutas energéticas más importantes del mundo: el estrecho de Ormuz, por donde transita una porción significativa del petróleo global. La posibilidad de interrupciones en ese corredor disparó los precios del crudo.
A las 06:00 GMT, el barril de Brent se negociaba en 103,54 dólares, mientras que el crudo de referencia estadounidense alcanzaba los 107,35 dólares. Ambos valores se ubicaban alrededor de 15% por encima del cierre del viernes.
El salto del petróleo llevó al crudo a sus niveles más altos en más de una década y recuerda el escenario que siguió a la Russian invasion of Ukraine, cuando el precio también superó los 100 dólares por barril.
Reacción política y reunión del G7
Ante el impacto en los mercados, los ministros de energía del Group of Seven tienen previsto reunirse para analizar medidas de emergencia que permitan estabilizar el mercado energético. Entre las alternativas se evalúa liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo.
En Asia, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, pidió a las autoridades económicas responder con rapidez a la volatilidad de los mercados financieros y cambiarios y advirtió sobre los riesgos de maniobras especulativas en el sector energético.
Riesgos para la economía global
El encarecimiento del petróleo y del gas genera preocupación sobre su impacto en la economía mundial. Precios elevados de la energía suelen trasladarse a los costos de producción, al transporte y a los precios al consumidor.
Analistas del mercado advierten que la volatilidad podría prolongarse durante semanas o incluso meses. Si el crudo se mantiene en niveles altos, el efecto podría traducirse en una nueva presión inflacionaria a escala global y en una desaceleración del crecimiento económico.
El analista Stephen Innes, de SPI Asset Management, graficó la reacción de los mercados: “El mercado despertó con el sonido que todo operador macroeconómico teme: la alarma del petróleo”.
En este contexto, el dólar volvió a consolidarse como activo de refugio frente a la incertidumbre financiera, mientras los inversores siguen atentos a la evolución del conflicto y a las decisiones que puedan adoptar las principales potencias para contener la crisis energética.