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Chechu Bonelli tras su separación: "Era un mar de lágrimas"
Tras un difícil 2025, la periodista relató cómo su hija de 12 años la ayudó a superar la ruptura con el exfutbolista.
POR REDACCIÓN
Chechu Bonelli se sinceró en el programa A la Barbarossa sobre el fin de su relación con Darío Cvitanich, ocurrida tras un 2025 polémico. Aunque hoy disfruta su presente y asegura que "puedo estar sola y ser feliz", admitió que el camino fue complejo: "Terminé el año de vacaciones, que las necesitaba. Creo que una mujer con la separación tiene dos alternativas: o te hunde y no salís más de ese pozo o queres buscar la luz constantemente y trabajas para ir en búsqueda de encontrar tu mejor versión y volver a vivir para salir a la vida con una sonrisa de oreja a oreja".
La periodista relató que evitó la exposición mediática inicial porque "era un mar de lágrimas". "Costó un montón, estuve durante mucho tiempo en silencio. Iban cámaras a buscarme constantemente y yo no estaba preparada, no podía tener contacto con nadie porque era un mar de lagrimas y no me quería mostrar así. En algún punto está bueno mostrarme un poco vulnerable, pero no tenía ganas de hacerlo", confesó, mientras ahora blanquea su vínculo con Facundo Pieres.
Bonelli detalló que su refugio era la soledad: "Yo siempre conté la historia de que mi baño fue mi confidente durante mucho tiempo, me encerraba en el baño a llorar hasta que un día no aguante más y me encontró una de mis hijas llorando, le tuve que explicar que mamá estaba triste". En ese momento, su hija mayor de 12 años le dio un abrazo de contención y le expresó que "merecía estar bien", añadiendo: "Indirectamente me dijo que me iba a ayudar".
La modelo recordó otros golpes de su pasado, como el fallecimiento de su madre siendo joven y de su padre mientras atravesaba un embarazo. Sobre su rol familiar, explicó: "No sé si tuve miedo porque siempre fui muy consciente de que iba a salir adelante. Siempre fui muy independiente hasta que tuve que pasar a un segundo plano para poner en primer plano a otra persona y acompañarlo en su carrera". Sus hijas nacieron en contextos internacionales: una en Francia, otra en Estados Unidos y la tercera, cuyo embarazo transcurrió en México, nació en Argentina.
Al hablar de la maternidad solitaria, dijo: "El miedo fue cómo iba a hacer para afrontar otra vez un hogar estando sola con tres hijas. Por supuesto que el padre paterna, en eso me saco el sombrero. Nunca voy a hablar mal de Darío, ha sido un excelente marido y es un excelente padre. De mi boca jamás van a escuchar decir nada malo de él. En ese aspecto siempre supe que iba a estar".
Finalmente, destacó el apoyo de su psicóloga, quien le aconsejó: "me dijo que tengo que estar bien para que la vida me sorprenda, me dijo que trate de no volver con un ex". El divorcio, en el que no hubo terceras personas, se resolvió entre ellos y hoy mantienen un trato cordial y diálogo por el bienestar de las niñas.