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Confirman la muerte de la hija oculta de Freddie Mercury: tenía 48 años
La mujer, que habría sido fruto de una relación extramatrimonial del líder de Queen, falleció tras luchar contra un raro cáncer.
POR REDACCIÓN
La confirmación del fallecimiento de Bibi, señalada como la presunta hija oculta de Freddie Mercury, causó un fuerte revuelo entre los seguidores del icónico líder de Queen. La mujer murió a los 48 años y su esposo, Thomas, ratificó al Daily Mail que el deceso ocurrió en un entorno de serenidad, luego de una extensa batalla contra un cordoma, un tipo de cáncer extremadamente raro que afecta la columna vertebral.
Bibi deja dos hijos pequeños y fue despedida en una ceremonia íntima. Sus restos fueron esparcidos en la cordillera de los Alpes, respetando una tradición familiar. La noticia tomó estado público en las últimas horas, aunque su historia permaneció en las sombras durante más de tres décadas.
El relato salió a la luz gracias a la biógrafa Lesley-Ann Jones, quien lo expuso en su reciente libro Love, Freddie. Según la investigación, el cantante habría mantenido una relación extramatrimonial en 1976 con la esposa de un amigo cercano, de la que nació la niña. Para preservar las apariencias de la época, fue criada en otro hogar, aunque el vínculo con Mercury habría sido constante y afectuoso.
De acuerdo con la autora, algunas canciones como “Don’t Try So Hard” y “Bijou” habrían sido dedicadas exclusivamente a ella. La propia Bibi dejó testimonios conmovedores sobre la dedicación del músico durante su infancia: “Me adoraba y estaba entregado a mí. Las circunstancias de mi nacimiento pueden parecer inusuales, pero nunca alteraron su compromiso de amarme y cuidarme”, expresó en declaraciones que hoy cobran valor póstumo.
Pese a la enfermedad que la acompañó desde pequeña, aseguró que el compromiso de su padre fue inquebrantable hasta la muerte del artista en 1991. Sin embargo, la revelación no estuvo exenta de polémica. Mary Austin, heredera oficial de Mercury, cuestionó la veracidad de los diarios personales que Bibi habría conservado, aunque la autora del libro sostiene que el círculo íntimo de Queen conocía la situación.
En uno de sus últimos escritos, la mujer explicó por qué eligió el anonimato durante tantos años: “No quería compartir a mi papá con el mundo. Tras su muerte, tuve que aprender a convivir con los ataques y las distorsiones sobre él”. También aclaró que su decisión de hablar antes de morir no tuvo fines mediáticos, sino una búsqueda de justicia sobre el legado humano del músico.
“Durante 30 años, mientras el mundo reinterpretaba la vida y la música de Mercury, yo solo quería tener a mi papá para mí y mi familia”, confesó en una carta. Tras su partida, no se descarta que salgan a la luz fotografías inéditas que podrían confirmar definitivamente este vínculo que permaneció oculto durante décadas.