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Una de las distribuidora y comiquería más grandes del país, al borde del cierre
La cadena argentina, premiada en 2019 como la mejor comiquería del mundo, presentó su concurso preventivo y abrió una etapa de incertidumbre en el sector.
POR REDACCIÓN
De ser reconocida como la mejor comiquería del mundo a iniciar un proceso judicial para reordenar sus deudas. La Revistería, bajo la razón social LR Asturias S.A., presentó en febrero su concurso preventivo de acreedores, en un movimiento que sacude al mercado del cómic en Argentina.
En paralelo, SD Argentina S.A., la distribuidora vinculada al grupo, publicó en el Boletín Oficial la citación a acreedores para la verificación de créditos, paso formal que confirma la magnitud de la situación financiera.
La noticia contrasta con el momento de mayor esplendor de la empresa. En 2019, La Revistería fue distinguida con el Premio Eisner a la mejor comiquería del mundo, un galardón considerado el más importante de la industria. Aquel reconocimiento consolidó su liderazgo local y la proyectó internacionalmente como un modelo de negocio exitoso en el sector.
Sin embargo, en los últimos años comenzaron a acumularse señales de desgaste. El contexto económico argentino golpeó con fuerza al consumo cultural, pero en este caso también incidieron decisiones empresariales que derivaron en conflictos comerciales y en el quiebre de relaciones con distintas editoriales.
Fuentes del sector mencionan problemas logísticos —incluyendo partidas de mangas dañadas— y una progresiva ausencia en las tradicionales “bateas naranjas” de algunos de los principales lanzamientos locales. La empresa contaba además con la licencia de distribución del gigante editorial Panini, un activo clave dentro del mercado.
El ingreso al concurso preventivo abre ahora una etapa de incertidumbre. El proceso judicial determinará si se trata de una reestructuración que permita sostener la actividad o del paso previo a una caída definitiva. En cualquier caso, el impacto ya se siente: cuando un actor de este tamaño entra en crisis, el efecto alcanza a editoriales, proveedores y puntos de venta en todo el país.
La preocupación inmediata, no obstante, está puesta en el plano humano. Empleados y colaboradores enfrentan un escenario incierto, en un mercado que deberá reconfigurarse tras la crisis de quien fue, hasta hace poco, su cadena más emblemática.