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Política > Juicio por corrupción

Cristina, de la euforia por su libro al silencio en tribunales de Comodoro Py

La expresidenta vivió en silencio la primera audiencia de la causa Vialidad, que intenta demostrar el fraude por el direccionamiento de la obra pública a favor de la empresa de Lázaro Báez.

POR Gustavo Bruni SEGUIR
22 de mayo de 2019

22 de mayo de 2019

Oscar Wilde sabía decir que “la única cosa peor que hablen de nosotros, es que no hablen de nosotros”. Cristina Fernández de Kirchner, para bien o para mal, aplica esto y a poco de cumplir cuatro años de haber dejado el gobierno sigue siendo protagonista.

Hace una semana presentó su obra “Sinceramente” en la Feria del Libro de La Rural, el fin de semana confirmó que será candidata a vicepresidenta completando la fórmula con el exjefe de Gabinete, Alberto Fernández, y este martes se sentó por primera vez en el banquillo de los acusados en un proceso que dilucidará su presunta participación en el fraude contra la administración pública durante su gobierno.

Durante los 180 minutos que duró la primera audiencia en la Sala AMIA en los tribunales federales de Comodoro Py, la expresidenta escuchó en silencio -atenta a su celular y a su reloj- las acusaciones en su contra por del supuesto direccionamiento de la obra pública realizada en Santa Cruz y en favor del empresario Lázaro Báez, dueño de Austral Construcciones.

El propio empresario patagónico y también el exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, se sentaron en la primera fila. Mientras tanto, Cristina prefirió ir detrás, casi sin prestarles atención y más cerca de una troupe de seguidores mientras los secretarios del Tribunal Oral Federal 2 leyeron las acusaciones.

En la consideración de la fiscalía -a cargo de Gerardo Pollicita y Ignacio Mahiques-, Néstor y Cristina Kirchner se enriquecieron “a lo largo de 12 años a expensas del interés de la sociedad” seleccionando “a la provincia de Santa Cruz como el lugar en donde con la colaboración de funcionarios locales se ejecutaría la matriz de corrupción”.

La acusación de la denominada causa de Vialidad investiga la adjudicación de 52 obras públicas en la provincia del sur entre 2004 y 2015, por valor de 46.000 millones de pesos y que además involucra en los exfuncionarios kirchneristas José López, Carlos Kirchner y Nelson Periotti.

Es verdad que la actual senadora nacional no eligió a prácticamente ninguno de estos nombres para cargos públicos, sí lo hizo su exmarido, aunque fue ella quien los ratificó una vez que tomó el Poder Ejecutivo. Por eso la sospecha que pesa sobre Cristina Fernández es que lideró una maniobra corrupta que permitió la inmersión del amigo y socio en el negocio de la construcción vial, además de generar la mayor concentración económica de obra pública vial del país en Santa Cruz y el direccionamiento de la adjudicación de la obra pública y el diseño de un esquema de beneficios exclusivos y permanentes en favor del empresario Lázaro Báez, en detrimento de las arcas del Estado.

Todo esto echó a andar sobre los andariveles de la Justicia, aunque la marcha será lenta pues se espera que el primer juicio oral contra Cristina dure, al menos, dos años. La audiencia quedó frenada por un cuarto intermedio hasta el próximo lunes. Mientras tanto, sigue alimentando su candidatura a fuerza de estar presente en la opinión pública, ya sea por un éxito de ventas en las librerías o por la acumulación de los juicios que buscan demostrar su vinculación con la corrupción.

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