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Casa Rosada descartó el pedido de renuncia a Villarruel pero le pidió coherencia
En medio de una marcada fractura interna, el Gobierno nacional afirmó que no exigirá formalmente la renuncia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, pese a tensiones crecientes con el presidente Javier Milei y su entorno.
POR REDACCIÓN
El Gobierno nacional descartó este miércoles cualquier pedido formal de renuncia a la vicepresidenta Victoria Villarruel, aunque colaboradores cercanos al presidente Javier Milei señalaron que si no respalda la agenda oficial “debería dar un paso al costado”. La declaración se da en medio de una profunda grieta interna dentro de La Libertad Avanza y tras una serie de cruces públicos entre Villarruel y dirigentes oficialistas.
La tensión entre el Ejecutivo y la titular del Senado se intensificó tras el frío saludo entre Milei y Villarruel durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso y un cruce de declaraciones con el diputado nacional y exministro de Defensa Luis Petri, quien la acusó de “apostar por el fracaso del Gobierno” y de actuar de forma “funcional a la oposición”.
Desde Balcarce 50 (la sede del Poder Ejecutivo) indicaron que no pedirán formalmente la renuncia, pero algunos funcionarios afirmaron que Villarruel “no forma parte del Gobierno” y que su posición se volvió insostenible si no impulsa la agenda oficial, sugiriendo que “si tuviera dignidad, debería renunciar”.
Villarruel, por su parte, salió al cruce en redes sociales rechazando las críticas internas y reafirmó que no piensa renunciar antes de concluir su mandato en diciembre de 2027. A través de su cuenta en X, respondió a sectores del oficialismo que piden su salida: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar. Hasta el 10-12-27 ocupo con honestidad mi cargo”, afirmó, ratificando su postura y desestimando los pedidos de dimisión.
La confrontación marca un momento de fractura interna en el oficialismo, con versiones cruzadas sobre lealtad, cooperación y el rol de la vicepresidencia en la consolidación de las políticas de gobierno. Algunos analistas políticos advierten que el enfrentamiento podría tener impactos en la gobernabilidad y en la cohesión de La Libertad Avanza de cara a la agenda legislativa y electoral de 2026-2027.
El episodio expone además una lucha por el control político dentro del espacio oficialista, donde figuras de la coalición discuten públicamente lealtad, roles institucionales y liderazgo, generando incertidumbre sobre cómo se resolverá la tensión a medida que avance el año.