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Estados Unidos interceptó a Marinera, el petrolero ruso que huía de Venezuela
En una operación marítima en el Atlántico Norte, fuerzas de Estados Unidos interceptaron y aseguraron al petrolero Marinera (antes llamado Bella 1) que huía tras evadir un bloqueo cerca de Venezuela.
POR REDACCIÓN
Las fuerzas de Estados Unidos interceptaron y tomaron control del petrolero Marinera, un buque vinculado a envíos de crudo sancionados relacionados con Venezuela, luego de una **persecución marítima de más de dos semanas a través del Atlántico Norte, informaron autoridades estadounidenses y medios internacionales.
El buque, que era conocido anteriormente como Bella 1, había sido sancionado por su participación en el transporte de petróleo que evade las sanciones impuestas por Estados Unidos y otros aliados. Tras eludir un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera en diciembre de 2025 cerca de las costas venezolanas, la tripulación pintó una bandera rusa en su casco, cambió su nombre a Marinera y lo registró bajo bandera de la Federación Rusa mientras navegaba por aguas internacionales.
La operación culminó en aguas internacionales en el Atlántico Norte, cerca de Islandia, tras que la Guardia Costera y unidades militares estadounidenses persistieran en el seguimiento del buque, que se encontraba vacío de carga pero buscaba evadir la persecución. La orden para incautar el petrolero fue emitida por un tribunal federal de Estados Unidos por violaciones a las sanciones, y la interceptación se realizó sin enfrentamientos significativos reportados.
El episodio ocurrió en un marco de esfuerzo reforzado por parte de Washington para hacer cumplir sanciones energéticas y marítimas contra redes que transportan petróleo “ilícito” o no declarado desde Venezuela y otros países, conocidos como la “flota en la sombra” (shadow fleet).
La acción también ha generado tensiones diplomáticas con Rusia, que había desplegado al menos un submarino y otras unidades navales para escoltar o monitorear el paso de la Marinera a medida que avanzaba por el Atlántico, y había presentado solicitudes formales para que Estados Unidos detuviera la persecución, calificándola de preocupante para la seguridad y el comercio marítimo.
La interceptación de Marinera se suma a otras operaciones de Estados Unidos para capturar buques sancionados vinculados con Venezuela en el marco de sanciones energéticas ampliadas en 2025, que han incluido la captura de al menos otro petrolero en el Caribe y medidas más amplias de bloqueo para controlar los envíos de crudo implicados en la evasión de sanciones.
Este hecho se produce en un contexto de alta tensión geopolítica, con la relación entre Washington y Moscú bajo presión, especialmente debido a conflictos sobre sanciones, petróleo y asuntos de seguridad global.