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Groenlandia ridiculiza la problemática del fentanilo en EE. UU.
Una parodia viral de los groenlandeses apunta al consumo de opioides en Estados Unidos y refleja el rechazo a la presión política y comercial de Donald Trump.
POR REDACCIÓN
La disputa geopolítica por Groenlandia escaló del terreno diplomático al simbólico y viral. En redes sociales comenzaron a circular videos protagonizados por ciudadanos de la isla que, mediante una parodia cruda y provocadora, imitan la postura encorvada y el letargo asociados al consumo de fentanilo en Estados Unidos.
Bajo la consigna “Llevando la cultura estadounidense a Groenlandia”, los videos buscan expresar un rechazo contundente a la propuesta de compra impulsada por Donald Trump. En las grabaciones, los participantes adoptan movimientos lentos y cuerpos vencidos, evocando imágenes ampliamente difundidas de la crisis de opioides en ciudades norteamericanas.
El especialista en opioides y director de NEMA Research, Joseph Pergolizzi, aclaró que la postura paródica no es exclusiva del consumo de fentanilo, aunque reconoció que sustancias como la heroína y los opioides sintéticos pueden provocar deterioro físico similar. Sin embargo, en Groenlandia, la burla trasciende lo clínico y se convierte en un símbolo político: un rechazo no solo a una operación económica, sino al modelo de prosperidad que asocian con profundas crisis sanitarias y sociales en EE. UU.
La tensión se intensificó tras el anuncio de Trump, el pasado 17 de enero, de imponer aranceles del 10 % a ocho países europeos con presencia militar en Groenlandia, advertencia que podría elevarse al 25 % en junio si no se avanza en una negociación sobre la soberanía del territorio ártico. La estrategia de presión comercial apunta principalmente a Dinamarca y sus aliados.
El rechazo groenlandés también tiene raíces históricas y culturales. Dirigentes de la isla comparan la iniciativa estadounidense con la historia de Alaska, donde comunidades indígenas denunciaron pérdida de tierras y derechos. Tillie Martinussen, líder local, cuestionó el trasfondo racial del planteo de Trump y subrayó la brecha cultural que, para muchos en Groenlandia, hace impensable cualquier negociación.
Con esta combinación de humor, protesta y viralidad, los ciudadanos de Groenlandia enviaron un mensaje contundente: la isla no cederá ante presiones externas y busca defender su identidad y soberanía frente a la intervención estadounidense.