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Psicología: cuatro rasgos que se revelan al limpiar mientras cocinas
Más allá de ser una cuestión de orden, el hábito de limpiar mientras se cocina está directamente vinculado con la forma en que muchas personas gestionan el estrés, el tiempo y su bienestar emocional.
POR REDACCIÓN
El simple gesto de limpiar sobre la marcha mientras cocinás no es solo una cuestión de higiene o costumbre doméstica, sino que puede revelar rasgos de personalidad y formas de gestionar el mundo interno, según psicólogos consultados. La especialista Leticia Martín Enjuto señala que, para estas personas, el desorden visual puede generar una sensación de tensión o ansiedad, de modo que mantener la cocina ordenada mientras se cocina ayuda a reducir el estrés y a sentir mayor control de la situación.
Un primer rasgo que suele observarse en quienes limpian mientras cocinan es la búsqueda de calma y control: estas personas se sienten más relajadas si su entorno físico refleja orden, lo que a su vez impacta en su estado mental general. La presencia constante de utensilios sucios o superficies desordenadas puede distraer o sobrecargar, por lo que limpiarlos oportunamente funciona como una forma de gestión emocional y cognitiva.
Otra característica frecuente de este hábito es la integración de tareas y la gestión práctica del tiempo: quienes adoptan este estilo no separan la preparación de la comida de la limpieza, sino que las consideran parte del mismo proceso. Esto les permite resolver pequeñas tareas en el momento, evitando la acumulación de trabajo para el final y liberando energía mental para otras actividades.
También suele reflejarse una capacidad de anticipación: estas personas planifican mentalmente el uso de utensilios y pasos de la receta, pensando cuál podrá limpiarse mientras otros elementos siguen cocinándose, lo que denota organización y previsión. Este enfoque reduce tensiones y hace que la experiencia de cocinar sea más fluida y menos fragmentada.
Finalmente, desde el punto de vista emocional, este hábito puede fortalecer la sensación de cierre y satisfacción cotidiana: terminar de cocinar y encontrar la cocina ya ordenada aporta una sensación de tarea cumplida, disminuye la carga cognitiva restante y permite disfrutar más plenamente del momento posterior a la comida, casi como cerrar un capítulo antes de comenzar otro.