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Receta de tarta de cebolla y queso: trucos para que no salga aguada
Aprendé a cocinar este clásico rindiendo al máximo con cebolla caramelizada y una técnica infalible contra el agua.
POR REDACCIÓN
La preparación de una tarta de cebolla representa una opción clásica, fácil y económica que rinde para diversos almuerzos o cenas. Sin embargo, para evitar un "desastre aguachento", el secreto reside en caramelizar correctamente la cebolla y lograr un armado firme.
Para esta receta se necesitan tres cebollas grandes, una tapa de masa (hojaldrada o criolla), dos huevos, 200 ml de crema de leche y 150 g de queso cremoso o mozzarella. Los condimentos esenciales incluyen sal, pimienta y nuez moscada.
El proceso inicia cortando el vegetal en pluma fina para saltearlo en una sartén con apenas aceite a fuego medio-bajo durante 15 o 20 minutos. Es una clave absoluta dejar que la verdura pierda toda su agua y se enfríe antes de continuar, ya que usarla cruda arruina la textura final.
Posteriormente, se mezclan los huevos con la crema, el queso y los condimentos para luego incorporar la cebolla fría. Es importante no excederse con la crema para que el relleno no quede líquido.
Antes de introducir al horno, se debe precalentar a 180° y pinchar apenas la base de la masa con un tenedor. El horneado se extiende de 30 a 35 minutos hasta que la superficie esté dorada y el centro firme. Aquellos que prefieran una base más crocante tienen la opción de precocinar la masa ocho minutos antes de rellenar. El resultado final es una tarta de cebolla dulce, cremosa y firme, apta para comer caliente o fría incluso al día siguiente.