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“Robate el cielo, chispita”, el adiós al chico muerto en un enfrentamiento policial
Familiares y amigos despidieron en redes a Uriel Giménez, el nene de 12 años que murió tras un enfrentamiento con la Policía en Tres de Febrero.
POR REDACCIÓN
“Robate el cielo, chispita”. Esa fue una de las frases que más impacto generó en las redes sociales tras la muerte de Uriel Alejandro Giménez, el nene de 12 años que falleció luego de un enfrentamiento armado con la Policía Bonaerense en el partido de Tres de Febrero. El mensaje fue publicado por familiares y amigos que expresaron su dolor y conmoción por la pérdida.
En Instagram, los allegados compartieron imágenes del chico acompañadas del hashtag #uriporsiempre. Su hermana escribió: “Mi amor, me dejaste destrozada. Te amo por el resto de mi vida. Descansa en paz”. Otros mensajes reflejaron el desconcierto y la tristeza de quienes lo conocían, con palabras de despedida que rápidamente se viralizaron.
El hecho ocurrió durante la madrugada del martes, cuando efectivos policiales intentaron identificar a los ocupantes de un Fiat Uno. Al advertir la presencia policial, el vehículo se dio a la fuga y se inició una persecución por distintas calles del conurbano bonaerense.
Según fuentes oficiales, durante la huida los ocupantes del auto efectuaron disparos contra los agentes, lo que derivó en un intercambio de tiros en plena vía pública. En medio del operativo, dos sospechosos descendieron del vehículo y escaparon a pie.
Dentro del automóvil, los efectivos encontraron el cuerpo sin vida del menor, junto a casquillos de bala. Minutos después, personal del SAME llegó al lugar y constató el fallecimiento, confirmando que presentaba heridas de arma de fuego.
La causa quedó en manos de la UFI N°6. En el expediente, un subteniente de la Policía fue imputado y la carátula es homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La Justicia intenta reconstruir cómo se desarrolló el tiroteo y determinar responsabilidades.
Mientras tanto, la despedida en redes sociales sigue sumando mensajes. La frase “Robate el cielo, chispita” se convirtió en símbolo del dolor de una familia y un barrio atravesados por una tragedia que volvió a poner en debate la violencia y el rol de los menores en hechos armados.