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San Juan tiene su propio torneo de rompecabezas: vuelve el Puzzle Club SJ
El Puzzle Club SJ vuelve al Hotel Alcázar con una novedad: por primera vez habrá categoría para grupos de cuatro personas. La historia detrás del evento que convierte una tarde de sábado en una competencia contrarreloj.
Hay una escena que Victoria Manresa Bravo no puede olvidar. En la última edición de su torneo, entre el ruido de las piezas y la concentración de los competidores, una bisabuela de alrededor de 70 años se sentó a armar un rompecabezas junto a su bisnieto de 6. Dos personas separadas por más de seis décadas, unidas por una mesa y cientos de piezas de cartón.
"¿Qué lindo que una actividad así sea intergeneracional, que pueda afectar a dos personas tan distintas?", dijo Victoria en diálogo con DIARIO HUARPE. La imagen resume bien lo que ella intenta construir cada vez que organiza una nueva fecha del Puzzle Club SJ: un espacio donde el rompecabezas sea excusa para conectar.
La cuarta edición
El próximo 28 de marzo, el Hotel Alcázar será el escenario de la cuarta edición del torneo. El evento arranca a las 17:30 y se extiende hasta las 21:30. La novedad de esta entrega es concreta: además de la ya clásica categoría de duplas, se incorpora por primera vez la posibilidad de competir en grupos de cuatro personas.
Las inscripciones están abiertas. Se puede participar escribiendo directamente al WhatsApp del evento o ingresando al perfil de Instagram @puzzleclubsj, donde el link disponible en la bio lleva al formulario oficial.
De Buenos Aires a San Juan, con escala en Colombia
La idea no surgió de la nada. Victoria, que tiene 26 años, lleva tiempo siguiendo lo que pasa con los torneos de rompecabezas en otras latitudes. "En Buenos Aires son muy copados", contó, "y se llegan a inscribir de 400 a 600 personas por evento". También miró hacia América Latina: "En Colombia se encanta. Colombia, si no me equivoco, es el único país de Sudamérica que participa en la Asociación Mundial de Armado de Puzzle".
Pero en San Juan no había nada de eso. Y ahí vio la oportunidad.
Por qué el rompecabezas
Victoria trabaja de manera remota desde su casa y valora la tecnología. Pero siente que algo se perdió en el camino. "Necesitamos una actividad que genere una desconexión de la tecnología y una conexión con otras personas", explicó. Y el rompecabezas, para ella, reúne todo lo necesario: "Estimula la motricidad, ayuda a la salud mental, ayuda a conectarte con otras personas, a los vínculos".
Su vínculo con los juegos de mesa viene de antes. Se define como parte de una generación de transición —"tal vez tenía compu, pero no tenía internet"— que creció entre libros, cartas y puzzles. Fue su abuela quien le enseñó a jugar a las cartas. Pero con los rompecabezas encontró algo propio: "Una vez que empezás, no podés parar, básicamente".
Un primer evento que dejó gente afuera
La primera edición convocó entre 18 y 20 participantes. Pareció un número modesto, hasta que empezaron a llegar los mensajes de quienes habían quedado fuera. "Mucha gente se había quedado afuera y nos decía: por favor, queremos entrar", recordó Victoria. Eso fue suficiente para confirmar que valía la pena repetirlo.
Desde entonces, el evento creció en convocatoria y en diversidad de público. El rango etario va de los 22 a los 50 años, aunque —como quedó demostrado con la bisabuela y su bisnieto— las edades son lo de menos.
El 28 de marzo, las piezas vuelven a mezclarse sobre las mesas del Alcázar. La pregunta es si vas a estar ahí para armarlas.