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Política > Polémica

Trump cargó contra el Reino Unido por las islas Chagos

Donald Trump rechazó el plan británico de devolver las islas Chagos, donde funciona una base militar clave de Estados Unidos.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Trump cuestionó la transferencia del archipiélago a Mauricio y advirtió que China y Rusia podrían ver la decisión como una señal de debilidad.

Donald Trump lanzó duras críticas contra el Reino Unido por su plan de transferir la soberanía de las islas Chagos —incluida Diego García, donde funciona una base aérea clave de Estados Unidos— a Mauricio. El exmandatario estadounidense calificó la decisión como un acto de “gran estupidez” y advirtió que podría ser interpretada como una señal de debilidad por potencias rivales como China y Rusia.

Estados Unidos y Reino Unido construyeron una base militar en Diego García, una de las islas que componen las islas Chagos, en 1971.

“De manera sorprendente, nuestro ‘brillante’ aliado de la OTAN, el Reino Unido, está planeando actualmente regalar la isla de Diego García… sin ninguna razón”, escribió Trump en la madrugada del martes en su red social Truth Social. En el mismo mensaje sostuvo que “no hay duda de que China y Rusia han tomado nota de este acto de debilidad total”, y remarcó que ceder un territorio “extremadamente importante” carece de justificación estratégica. Incluso utilizó el caso para reforzar su argumento a favor de que Estados Unidos debería tomar el control de Groenlandia.

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Las declaraciones reavivaron el debate político en el Reino Unido, especialmente porque contrastan con la postura que el propio Trump había adoptado el año pasado, cuando elogió el acuerdo como un “logro monumental”. El cambio de tono sorprendió tanto a analistas como a funcionarios británicos, en un contexto de creciente sensibilidad geopolítica.

Las islas Chagos forman un archipiélago ubicado en el centro del océano Índico, a más de 1.600 kilómetros al noreste de Mauricio. El Reino Unido tomó control del territorio en 1814, junto con Mauricio, tras el Tratado de París que siguió a la derrota de Napoleón. Sin embargo, en 1965, en plena Guerra Fría, Londres separó las islas de Mauricio mediante un acuerdo con Estados Unidos y creó el Territorio Británico del Océano Índico.

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Esa decisión permitió la instalación, en 1971, de una base militar estadounidense en Diego García, concebida como un punto estratégico para contener la influencia soviética en la región. Desde entonces, la base se convirtió en uno de los activos militares más importantes de Washington en el exterior: fue utilizada para operaciones en Medio Oriente, incluidas las invasiones a Irak, y como plataforma para misiones aéreas en Asia.

El control británico del archipiélago también tuvo consecuencias humanas. Para permitir la construcción de la base, gran parte de la población chagosiana fue expulsada y reubicada, principalmente en Mauricio. Aunque este país obtuvo su independencia en 1968, las islas Chagos permanecieron bajo administración británica, lo que alimentó un reclamo de soberanía sostenido durante décadas.

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En 2019, la Corte Internacional de Justicia falló a favor de Mauricio y dictaminó que el Reino Unido debía devolver el archipiélago “lo más rápidamente posible”, señalando que la medida permitiría completar el proceso de descolonización conforme al derecho de autodeterminación de los pueblos. Si bien el fallo no es jurídicamente vinculante, incrementó la presión internacional sobre Londres.

Gobiernos británicos de distinto signo político han defendido la decisión de avanzar con la cesión como una demostración de compromiso con el derecho internacional. Las críticas de Trump, sin embargo, ponen el foco en las implicancias estratégicas del acuerdo y reabren un debate que combina historia colonial, geopolítica y seguridad global.

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