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Cultura y Espectáculos > Hilando culturas

Un titiritero hindú visitó la provincia y alegró a grandes y chicos

Este fin de semana se presentó en el Espacio Teatral Títeres en serio. El artista se rodeó de doce personajes y contó la historia de sus orígenes en la India.

POR Facundo Merenda SEGUIR
10 de junio de 2019

10 de junio de 2019

Dar vida por medio de hilos a marionetas para enlazar así la historia familiar y entretener a grandes y niños, es lo que hace Prakash Bhatt un titiritero hindú que llegó a la provincia para desplegar y ofrecer su arte. El artista se presentó el pasado fin de semana en el Espacio Teatral Títeres en serio. El evento fue muy concurrido por familias que llegaban a buscar una opción diferente para divertirse y al mismo tiempo aprender. 

Durante su presentación el hombre de la India, articuló los movimientos de doce personajes. Entre magos, mujeres de épocas y bailarinas fueron quienes lo ayudaron a narrar su largo recorrido en esta profesión. El espectáculo lo condimentó con diferentes aristas de su vida y su pueblo. Prakash es de Jaipur capital del estado de Rajhastan. Pertenece a una familia tradicional que perpetúa por generaciones el arte del “Kathputli”, es decir, títeres de hilo.

“Provengo de una extensa tradición familiar, soy la vigésima generación de marionetista”, dijo a DIARIO HUARPE. Habitualmente el hombre de cuarenta años, ejecuta su show junto a sus padres, tíos, hermanos e hijos. Por motivos económicos, la mayoría de los viajes por el mundo los realiza solo.

El espectáculo, además de estár divido en momentos puntuales donde destaca la idiosincrasia de su lugar de origen, para él es muy importante generar empatía con la gente que se da cita para verlo. “Actuar frente a la gente es una experiencia muy linda y enriquecedora. Siento que ellos se llevan parte de mi cultura y yo me quedo con todo el cariño”, comentó Bhatt.

A su vez, el show tiene una parte interactiva. Allí el hindú se acerca al público y le exhibe su excéntrica vestimenta y el clásico turbante que utiliza habitualmente en su rutina diaria. El manto tiene nueve metros de largo y en simples pasos lo modela para que quede en perfecto estado sobre la cabeza.

Así como el artista da vida simbólicamente a los muñecos, cuenta que cada uno de ellos también tiene su historia particular. La bailarina, por ejemplo, tiene más de sesenta años de antigüedad. La realizó su abuela y él fue el heredero. Solo se encarga de ir realizando el mantenimiento tanto de trajes y maquillaje de la cara.

La ropa que utiliza tanto él como los maniquíes también es típica de la India. Está confeccionada con diversas telas. Algunas con brillos, otras con lentejuelas, hasta están las texturadas y opacas, todas pensadas para que las luces del evento hagan que sus personajes brillen en las retinas de la gente. 

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