Publicidad
Publicidad

Mundo > Carrera espacial global

NASA estableció la fecha de despegue de la misión Artemisa II

Tras las fallas técnicas evaluadas y aprobadas, quedó establecido para el próximo 6 de marzo el despegue de la aeronave. Será un vuelo de diez días tripulado por astronautas que rodeará la Luna.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Los astronautas de la NASA (de izquierda a derecha) Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen.

La NASA anunció que el próximo 6 de marzo, el lanzamiento de la misión Artemisa II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo. De concretarse, cuatro astronautas viajarán durante diez días en una órbita que los llevará por detrás del satélite natural y de regreso a la Tierra, en un hito que busca reinstalar a Estados Unidos en la carrera lunar.

“Tras el éxito de la simulación de lanzamiento de ayer, ahora apuntamos al 6 de marzo como la fecha más temprana posible”, señaló en conferencia de prensa Lori Glaze, alta funcionaria de la agencia. La directiva aclaró que todavía quedan tareas técnicas por completar antes de autorizar el despegue, aunque destacó que la prueba general fue un paso clave para validar sistemas y procedimientos.

Publicidad

El jueves, en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el equipo realizó con éxito un “ensayo general húmedo”: el gigantesco cohete fue cargado con propelentes criogénicos y se ejecutó la secuencia completa de cuenta regresiva. Fue el segundo intento. A comienzos de febrero, una fuga de hidrógeno en la plataforma obligó a interrumpir la prueba. Según Glaze, los problemas en sellos y filtros fueron resueltos y el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) pudo ser abastecido dentro de los plazos previstos.

La misión será el primer vuelo tripulado del SLS, un lanzador de 98 metros de altura que debutó sin personas a bordo en noviembre de 2022, durante Artemisa I. En aquella ocasión, la cápsula Orión orbitó la Luna y regresó a la Tierra para probar el escudo térmico y los sistemas de navegación. Ahora, la misma nave --ubicada en la cima del cohete-- transportará a Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de Estados Unidos, junto al canadiense Jeremy Hansen.

Publicidad

El interior de Orión tiene el tamaño aproximado de un minibús. Allí la tripulación vivirá, trabajará y dormirá durante diez días. El plan contempla un primer día en órbita terrestre para verificar todos los sistemas. Si no surgen inconvenientes, la nave encenderá su motor principal y emprenderá un viaje de unos cuatro días hacia la Luna.

Los astronautas pasarán por el denominado “lado oculto”, la región que no es visible desde la Tierra, y volarán a una distancia de entre 6.500 y 9.500 kilómetros sobre la superficie lunar. Durante varias horas realizarán observaciones y captarán imágenes antes de iniciar el trayecto de regreso, que culminará con un amerizaje en el océano Pacífico.

Publicidad

La última vez que seres humanos viajaron hasta la Luna fue en 1972, con la misión Apolo 17. Desde entonces, ningún astronauta se alejó tanto de la Tierra. Artemisa II no alunizará, pero será el ensayo decisivo para Artemisa III, la misión que debería depositar nuevamente a personas en la superficie lunar. La agencia espacial estadounidense proyecta ese desembarco hacia 2028, un calendario que muchos especialistas consideran ambicioso.

Para lograrlo, la NASA adjudicó a SpaceX el desarrollo del módulo de aterrizaje humano. La nave deberá viajar hasta la órbita lunar a bordo del cohete Starship, aún en fase de pruebas.

Los retrasos acumulados en ese programa llevaron a la agencia a exigir a la compañía de Elon Musk un plan simplificado que permita acelerar los tiempos. En paralelo, también solicitó a Blue Origin --la firma de Jeff Bezos-- propuestas alternativas para reforzar la arquitectura lunar.

El trasfondo es geopolítico. Estados Unidos busca consolidar su liderazgo en el espacio profundo mientras China avanza con su propio programa tripulado y aspira a un alunizaje hacia 2030. Ambas potencias apuntan al polo sur lunar, una región estratégica por la posible presencia de hielo de agua en cráteres permanentemente en sombra. Ese recurso sería clave para sostener futuras bases y producir combustible.

Lo que representa esta misión, es la validación de un sistema de transporte destinado a sostener una presencia humana prolongada más allá de la órbita baja terrestre. Si el 6 de marzo el SLS despega sin contratiempos, comenzará una nueva etapa en la exploración lunar, marcada tanto por la cooperación internacional como por la competencia tecnológica y estratégica.

En qué consiste la misión

Los astronautas de Artemis II son Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen.

La nave espacial alcanzará primero una órbita inicial, volando en forma de elipse, a una altitud aproximada de 185 por 2.250 kilómetros (115 por 1.400 millas). La órbita durará un poco más de 90 minutos e incluirá el primer encendido de la ICPS para mantener la trayectoria de Orion. Después de la primera órbita, la ICPS elevará a Orión a una órbita terrestre alta.

Esta maniobra permitirá que la nave espacial desarrolle suficiente velocidad para el impulso final hacia la Luna. La segunda órbita, más grande, tomará alrededor de 23,5 horas; en ella, Orión volará en una elipse entre unos 185 y 74.000 kilómetros (115 a 46.000 millas) sobre la Tierra. Como referencia, la Estación Espacial Internacional vuela en una órbita terrestre casi circular a unos 400 kilómetros (250 millas) sobre nuestro planeta.

Después del encendido de motores para entrar en la órbita alta de la Tierra, Orión se separará de la etapa superior. La etapa gastada tendrá un uso final antes de que sea desechada a través de la atmósfera de la Tierra: la tripulación la usará como objetivo para una demostración de operaciones de proximidad. Durante la demostración, los controladores de la misión en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston monitorearán a Orión mientras los astronautas hacen la transición de la nave espacial al modo de control manual y pilotean la trayectoria de vuelo y la orientación de Orión.

La tripulación utilizará las cámaras a bordo de Orión y la vista desde las ventanas de la nave espacial para alinearse con la ICPS mientras se acercan y se alejan de esta etapa para evaluar las cualidades del manejo de Orión y el hardware y software relacionados. Esta demostración proporcionará datos del desempeño y la experiencia operativa que no se pueden obtener fácilmente en tierra, como preparación para maniobras de encuentros críticos, operaciones de proximidad, acoplamiento y desacoplamiento en órbita lunar que se darán a partir de la misión Artemisa III.

Después de la demostración de las operaciones de proximidad, la tripulación devolverá el control de Orión a los controladores de la misión en el centro Johnson y dedicará el resto de la órbita a verificar el desempeño de los sistemas de la nave en el entorno espacial.

Los astronautas se quitarán el traje del Sistema de Supervivencia de la Tripulación de Orión que visten para el lanzamiento y pasarán el resto de la misión en el espacio vestidos de civil, hasta que vuelvan a ponerse sus trajes en preparación para el reingreso a la atmósfera terrestre y su recuperación en el océano.

Mientras aún esté cerca de la Tierra, la tripulación evaluará el desempeño de los sistemas de soporte vital necesarios para generar aire respirable y eliminar el dióxido de carbono y el vapor de agua que se producen cuando los astronautas respiran, hablan o hacen ejercicio. El largo período orbital alrededor de la Tierra ofrece la oportunidad de poner a prueba los sistemas durante los períodos de ejercicio, donde la tasa metabólica de la tripulación es la más alta, y los períodos de sueño, donde la tasa metabólica de la tripulación es la más baja.

Un cambio entre el modo de traje espacial y el modo de cabina en el sistema de soporte vital, así como el desempeño de este sistema durante los períodos de ejercicio y sueño, confirmará toda la gama de funciones del sistema de soporte vital y garantizará la preparación para la parte de sobrevuelo lunar de la misión.

Cuando Orión viaje hacia y alrededor de la Luna, el control de la misión dependerá de la Red del Espacio Profundo para comunicarse con los astronautas, enviar imágenes a la Tierra y comandar la nave espacial.

Durante el resto del viaje, los astronautas continuarán evaluando los sistemas de la nave espacial, incluyendo las demostraciones de las operaciones de salida y regreso a la Tierra, la práctica de procedimientos de emergencia y la puesta a prueba del refugio contra la radiación, entre otras actividades.

Participación argentina

Dentro de esta misión espacial, la CONAE (Comisión Nacional Aeroespacial) en conjunto con la NASA y universidades argentinas, tendrán una participación importante en sintonía con otros países.

Dentro de la misión, la nave Orión transportará varios satélites especiales, uno de ellos será el nanosatélite Atenea II. Su origen está en el prototipo base del U-SAT, el satélite propio en el que trabaja la Universidad Nacional de La Plata. Este proyecto nacional forma parte de uno de los cuatro seleccionados de un total de cincuenta provenientes de distintos países. Los otros tres países que forman parte de este selecto club son Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.

Ese hecho será histórico también para la ciencia y tecnología argentina en materia espacial, uno de los pocos países involucrados en esta materia en el mundo.

El futuro

En síntesis, la tripulación de Artemisa II viajará cerca de 7.400 kilómetros (4.600 millas) más allá del lado lejano de la Luna. Desde este punto de vista, podrán ver la Tierra y la Luna desde las ventanas de Orión, con la Luna cerca en primer plano y la Tierra a más de 400.000 kilómetros (cerca de 250.000 millas) en el fondo.

Si todo sale bien, Artemisa II abrirá la puerta a Artemisa III, misión que sí buscará alunizar y establecer una presencia humana sostenible. La diferencia con el pasado es clara: ahora no se trata solo de llegar, plantar una bandera y volver, sino de quedarse, aprender y preparar el camino a Marte.

Fuente: NASA, CONAE.

 

Publicidad
Publicidad
Más Leídas
Publicidad
Publicidad