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Condena de un año condicional para el gendarme que golpeó a sus hijos adoptivos
El gendarme aceptó su responsabilidad en un juicio abreviado. Su pareja, una policía, ya había sido condenada en febrero.
Un sargento de Gendarmería fue condenado por maltrato y lesiones leves agravadas por el vínculo contra sus dos hijos adoptivos, niños de 5 y 7 años que se encontraban en proceso de adopción. La sentencia se dictó en un juicio abreviado realizado este 11 de marzo, en el que el acusado, de apellido Díaz, aceptó su responsabilidad penal. Por los mismos hechos, su pareja —una mujer que se desempeñaba como policía— ya había sido condenada el pasado 26 de febrero. Ambos recibieron una pena de un año de prisión de cumplimiento condicional y restricciones de acercamiento hacia los menores.
El fiscal Leonardo Arancibia explicó que el proceso se resolvió mediante un acuerdo judicial luego de que el imputado reconociera los hechos investigados. “En un juicio abreviado, el acusado aceptó su responsabilidad por lesiones leves agravadas por el vínculo contra los dos menores”, indicó a DIARIO HUARPE el funcionario judicial al referirse al resultado de la audiencia.
Según se detalló en la causa, los niños convivieron durante más de un año con la pareja mientras se desarrollaba el trámite judicial de adopción. En ese contexto, se registraron distintos episodios de violencia física que finalmente fueron denunciados y dieron origen a la investigación penal.
Antecedente: la condena de la pareja
La mujer, también funcionaria de fuerzas de seguridad, había sido condenada previamente por los mismos hechos. “El 26 de febrero se dictó una pena de un año de prisión de cumplimiento condicional y la prohibición de todo acercamiento o acto molesto hacia los niños”, explicó Arancibia.
El fiscal aclaró que ambas condenas fueron de ejecución condicional debido a que ninguno de los imputados contaba con antecedentes penales previos. Sin embargo, remarcó que la sanción implica una condena formal y medidas de protección para los menores.
Las pruebas que sostuvieron la acusación
Durante la investigación se reunieron distintos elementos probatorios que permitieron acreditar los hechos denunciados. Entre ellos se incluyeron entrevistas videograbadas a los niños, testimonios de familiares y registros de cámaras de seguridad instaladas en la vivienda donde convivían.
“Las declaraciones de los menores fueron fundamentales, ya que relataron las situaciones de violencia que padecieron”, sostuvo el fiscal. Además, varios familiares declararon haber visto a los niños con signos de maltrato, llorando, asustados y con lesiones visibles. Los informes del médico legista también confirmaron golpes y heridas compatibles con las agresiones denunciadas.
Registros de cámaras y pericias médicas
La vivienda donde residía la pareja contaba con un sistema de cámaras de seguridad interno y externo, material que fue secuestrado durante la investigación judicial. “En las grabaciones se pudieron constatar distintos episodios de violencia que quedaron registrados en el sistema de seguridad del domicilio”, explicó Arancibia.
De acuerdo con el fiscal, en el caso del hombre se acreditó que una de las lesiones fue producida con una percha, elemento que también quedó vinculado a los hechos investigados.
Situación actual de los niños
Los dos menores son hermanos y ya se encontraban en situación de adoptabilidad debido a una situación previa de vulnerabilidad familiar. Tras la intervención judicial, quedaron bajo resguardo de una familia que actualmente se ocupa de su cuidado. “Los niños se encuentran protegidos y bajo el cuidado de una familia que se está haciendo cargo de ellos”, indicó el fiscal.
El funcionario agregó que la causa penal concluyó con la condena de ambos adultos, aunque advirtió que el impacto psicológico en los menores podría persistir con el tiempo. “Más allá de la pena impuesta, el daño emocional que pudieron sufrir es una cuestión que deberá abordarse en el ámbito correspondiente”, concluyó.