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Del hilado al tejido, una pasión que descubrió hace una década

Patricia Casívar se dedica a esta tarea desde hace una década. Es una experta tejedora en telar y famosa por sus obras.

POR REDACCIÓN

17 de mayo de 2019

Ni bien llegan los primeros fríos, sus novedosos chales y bufandas empiezan a llamar la atención. No sólo por la confección artesanal sino por los diseños en los que está incursionando. Así, de a poco, Patricia Casívar, se está haciendo cada vez más famosa. La Feria Internacional de las Artesanías fue muestra de ello. La mujer, de 44 años, es tejedoras de telar y vive en San Martín.

Como una Doña Paula moderna, Patricia es artífice de todo el proceso. No se conforma con realizar las tramas en su telar. Además realiza el hilado y tiñe las lanas. Es decir que ella es la creadora de las prendas tejidas de principio a fin y eso la hace diferente de cualquier otra tejedora.

Patricia contó que no heredó el amor por el tejido. Lo fue adquiriendo de a poco. Primero hizo un taller, luego se fue perfeccionando hasta convertirse en una experta en todo el proceso de la elaboración de una prenda tejida al telar.

“Emepecé tejiendo en un telar chico. De a poco empecé a incursionar en otros más grandes y es así como ahora hago prendas importantes y de gran tamaño con diseños innovadores. Cuando tengo mucho trabajo, una de mis hijas me ayuda”, contó la artesana.

Según ella, en época invernal, lo que más sale son las chalinas grandes con diseños de rombos y cuadrados, de distintos colores. Es el toque rústico que le da la trama del telar lo que también hace que sus prendas sean muy buscadas.

La tejedora compra el vellón en San Martín. Luego lo lava, lo limpia y comienza el proceso de hilado en el huso o rueca. Todo esto lo tiene en su casa.  Para darle color a las madejas, Patricia utiliza elementos naturales que selecciona según el tono que desea lograr, como cortezas de árboles, cáscaras de cebollas o raíces.  

El telar que adquirió en Córdoba le posibilita hacer puntos rústicos y otros con mayor dificultad y dibujos, como rombos o guardas

“Desde comenzar a hilar hasta la prenda terminada, puede llevarme un mes o un mes y medio, según el tipo de encargo”, afirma la mujer. Actualmente sus trabajos pueden encontrarse en ferias y paseos de artesanos, aunque normalmente trabaja por pedido.

 

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