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Hielo con sal: beneficios, por qué funciona y cómo hacerlo
Mezclar hielo con sal no es solo un truco de cocina: tiene efectos físicos útiles que explican por qué se usa en bebidas, heladerías caseras y para aliviar golpes de calor. Aquí cómo funciona y cuáles son sus principales beneficios.
POR REDACCIÓN
Mezclar hielo con sal puede parecer un truco simple, pero su efecto se explica por principios físicos que lo hacen útil tanto para bajar la temperatura de un entorno frío más rápido como para producir hielo más firme o frío que lo habitual, explican expertos en ciencia doméstica.
La clave está en que la sal disminuye el punto de congelación del agua; cuando los cristales de hielo se combinan con sal, la mezcla absorbe más calor del entorno para derretirse, lo que reduce aún más la temperatura a alrededor de -10 °C o menos, dependiendo de la proporción de sal y hielo. Ese fenómeno físico se conoce como “depresión del punto de congelación”.
¿Por qué se usa este truco?
En bebidas: Añadir sal al hielo puede ayudar a que las bebidas se enfríen más rápido y a temperaturas más bajas, ideal para refrescarse en días de mucho calor o cuando se necesita enfriar rápidamente varios vasos.
En helados caseros: En preparaciones artesanales, como la clásica heladora manual, se utiliza hielo con sal alrededor del colector para lograr temperaturas más bajas que las del hielo solo, lo que permite que la mezcla de helado llegue a su punto ideal de congelación.
Alivio de golpes de calor o inflamaciones: La mezcla muy fría de hielo y sal puede usarse con cuidado (siempre protegida con tela o toalla) para aplicar frío más intenso sobre zonas lesionadas o para refrescar rápidamente el cuerpo en casos de calor extremo.
¿Qué beneficios físicos aporta?
El principal beneficio del hielo mezclado con sal es lograr temperaturas más bajas que el hielo por sí solo, lo que se traduce en:
Enfriamiento más rápido: ideal para bajar la temperatura de bebidas o alimentos.
Textura más firme: en recetas frías caseras, ayuda a que las mezclas alcancen consistencias deseadas.
Aplicaciones terapéuticas controladas: al generar frío más intenso, se puede usar (con cuidado) para disminuir inflamación o aliviar zonas sobrecalentadas, aunque siempre con supervisión y sin aplicar directamente sobre la piel desnuda.
Cómo hacerlo correctamente
Para preparar esta mezcla, se espolvorea sal gruesa o común sobre hielo en un recipiente. La proporción ideal puede ser alrededor de 1 parte de sal por cada 8–10 partes de hielo, aunque depende de la cantidad y de la temperatura buscada. La sal hace que el hielo comience a derretirse más lentamente y baje la temperatura de toda la mezcla, creando un entorno extremadamente frío por más tiempo.
Es importante no colocar hielo con sal directamente sobre la piel, ya que puede causar irritación o quemaduras por frío; siempre debe usarse con barrera (toalla o tela) si se aplica por razones terapéuticas.