Qué se dijeron Pablo Pérez y Beccacece

Hubo un duro cruce entre el volante de Independiente y el DT. Del “qué te pasa, Pérez” a otros detalles de la calentura en el vestuario.

POR REDACCIÓN

19 de septiembre de 2019

Entró al vestuario encendido. Caliente. Pablo Pérez no pudo contener sus impulsos en el entretiempo del partido frente a Lanús. Independiente ganaba 1-0, pero el volante de 34 años estaba muy enojado por el rendimiento de su equipo. Primero pateó una botella de agua mineral, pero esa descarga no fue suficiente para domar su bronca. Después golpeó y rompió la pizarra en la que Sebastián Beccacece iba a dar algunas indicaciones tácticas.

De a poco empezaron a trascender más detalles acerca de cómo fue la reacción del mediocampista y de todo lo que sucedió en la intimidad del vestuario. Quienes estuvieron allí cuentan por lo bajo que nadie se atrevió a intervenir. El ex Boca disparó insultos sin un destinatario fijo. Fue un reclamo generalizado. Todos interpretaron que lo mejor era dejar que se desahogase. Todos excepto Beccacece. “¿Qué te pasa, Pérez?”, le espetó el entrenador. Y continuó con su reproche: "¡No podés reaccionar así!".

El futbolista lo escuchó, pero hizo oídos sordos. De inmediato se sacó la camiseta, la mojó en un balde de agua y la ajustó sobre su cabeza, como si estuviese intentando apagar el incendio de calentura que lo invadía. “¿Qué te pasa, Pérez?”, le disparó nuevamente el técnico. Fue en ese momento cuando el jugador explotó: “¿Qué te pasa a vos?”, recriminó. Y, ante la mirada de todos sus compañeros, la siguió: “Lo único que falta es que tenga que pedir permiso a vos para calentarme”.

En ese momento, Beccacece optó por el silencio para evitar que la temperatura se elevase aún más. Pero el técnico se sintió desautorizado ante el resto del grupo y es por eso que luego tomó la determinación de sancionar al jugador. Si bien en principio la medida disciplinaria iba a ser más severa, luego reflexionó y optó por apelar a una sanción más laxa: no concentrará por dos partidos. En definitiva, se trató de un hecho que se magnificó por la repercusión que los propios protagonistas le atribuyeron.

Fuente: Olé

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