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Un estudio asegura que el 61 % de argentinos están tatuados, con baja tasa de arrepentimiento

Un estudio del Centro de Investigaciones Sociales (UADE) muestra que la mayoría de los argentinos lleva al menos un tatuaje y que la tinta en la piel se consolidó como forma de identidad personal.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El insólito tatuaje que se hizo un hombre para poder tener barba. (Foto: Pixabay)

Un reciente relevamiento del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) reveló que el 61 % de los argentinos encuestados tiene al menos un tatuaje en su cuerpo. Lo que antaño era asociado con la rebeldía o subculturas, hoy se percibe como una práctica masiva y normalizada en amplios sectores de la sociedad. 

El estudio, realizado sobre una muestra representativa de la población, plantea que el tatuaje dejó de ser un simple gesto estético para adquirir un significado identitario profundo: la mayoría de quienes llevan tinta en la piel lo hace para marcar momentos importantes, recuerdos o aspectos personales que desean conservar permanentemente. 

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Contrario a estereotipos del pasado, menos de uno de cada diez encuestados se arrepiente de alguno de sus tatuajes, lo que indica una alta satisfacción con la decisión de tatuarse. Esta tendencia se mantiene tanto entre jóvenes como entre adultos, y sugiere que la práctica dejó de ser una moda efímera para convertirse en un elemento estable de identidad personal. 

Además, el fenómeno no se distribuye de forma uniforme: sectores vinculados a áreas creativas, digitales o comunicacionales figuran entre los más tatuados, lo que evidencia distintas formas de integración cultural de la tinta corporal.

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A pesar de la generalizada aceptación social, el estudio también revela que el ámbito laboral sigue siendo donde más persisten los prejuicios hacia las personas tatuadas. Un amplio porcentaje de encuestados señala que, aun hoy, mostrarse con tatuajes en ciertos trabajos puede generar rechazo o juicios estéticos en entornos tradicionales. 

Este dato señala una dualidad cultural: mientras el tatuaje se integra a la vida cotidiana y a la identidad de muchos argentinos, las normas sociales en espacios formales como la oficina o instituciones profesionales todavía reflejan tensiones entre modernidad e imagen profesional tradicional. 

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En conjunto, la radiografía social de los tatuajes en Argentina muestra una sociedad en transformación: el cuerpo deja de ser un lienzo de rebelde marginalidad para convertirse en un relato personal visible, aunque no exento de desafíos en ciertos contextos.

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