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Christian Petersen: su crudo relato tras el incidente en el Lanín
Luego de casi un mes internado por un fallo multiorgánico, el chef Christian Petersen detalla su difícil recuperación.
POR REDACCIÓN
Christian Petersen regresó a su hogar el pasado 6 de enero, tras una hospitalización de casi un mes que transformó su perspectiva de vida. La emergencia se desató el 12 de diciembre durante un ascenso al volcán Lanín, en San Martín de los Andes, motivado por una colaboración con la fundación de su tío Tommy Petersen. A pesar de su entrenamiento físico, el chef enfrentaba un año de alto estrés por la muerte de un socio y presiones sindicales. “Fui a probarme con el Lanín. Yo no lo conocía”, admitió sobre el desafío.
En plena montaña, el agotamiento se convirtió en un ataque de pánico y falta de aire. “Me agarró entonces un ‘me quiero bajar ya’. Por suerte en el grupo me comprendieron”, relató, destacando que una azafata llamada Julieta logró calmarlo. Sobre su exigencia personal, reflexionó: “Quizás me puse demasiado al límite, quizás no me escuché”.
Al descender, Prefectura lo trasladó al hospital, donde su cuadro derivó en una arritmia severa y fallo multiorgánico, posiblemente agravado por una neumonía previa o virus tropicales. Durante 30 días dependió de un respirador sin registrar lo que sucedía a su alrededor. Al despertar en el Hospital Alemán, sintió el apoyo de sus seres queridos: “Me agarraron muchas ganas de vivir. Me desperté sintiendo mucho amor. Mi familia entraba mucho a la terapia a darme energías”.
El cocinero agradeció profundamente al médico Víctor Perrone y a los equipos de salud intervinientes. “Tengo todavía mil mensajes sin contestar”, comentó, valorando también el respaldo empresarial y la trayectoria familiar: “Tenemos más de 56 años de trayectoria que empezó con mi madre. Yo ya llevo cuarenta”.
Su rehabilitación es un proceso lento; tras salir con solo un 5% de capacidad física y temblores, ahora mejora un 10% semanal. “Perdí casi 18 kilos”, confesó, y relató la frustración de no poder mover su bicicleta: “Voy mejorando casi un 10% por semana. Ayer quise agarrar la bici y no la pude levantar, y yo hacía todos los días 60, 70 kilómetros”.
Actualmente, Petersen prioriza el descanso y la compañía de sus hijos en su gimnasio personal. “Creo que estoy mejor que antes. Pero no tengo más rueda de auxilio”, sentenció sobre su estado actual. Finalmente, descartó cualquier intento futuro de escalar: “No vuelvo ni loco. Dejame al lado del río, de la barranca. Confirmé que soy un camalote, sanisidrense a morir”.