Política > Tensión geopolítica
Los diputados de Milei viajaron a China: el viaje estuvo pagado por el Partido Comunista
El episodio, mantenido en secreto inicialmente, genera un fuerte roce diplomático para el gobierno de Javier Milei en medio de su alineación con Donald Trump y la ofensiva estadounidense para contener la influencia china en la región.
POR REDACCIÓN
En un episodio de alta sensibilidad diplomática, un grupo de diputados nacionales, mayoritariamente de La Libertad Avanza (LLA) y Pro, realizó una visita oficial a China entre el 6 y el 13 de enero de 2026, financiada por el gobierno de Beijing. La comitiva, cuyo itinerario incluyó una polémica reunión en la sede mundial de la empresa de telecomunicaciones Huawei, complica la delicada posición del presidente Javier Milei, quien busca mantener una alineación estratégica con Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump.
La delegación fue encabezada por la diputada Juliana Santillán, presidenta del Grupo de Amistad Parlamentaria con China, e integraron los libertarios Mariano Campero, Guillermo Montenegro, Álvaro Martínez y Cecilia Ibáñez, junto a los diputados del PRO Emmanuel Bianchetti y Martín Ardohain. También participó la exdiputada María Fernanda Araujo, cuyo mandato había finalizado en diciembre.
La sombra de Huawei y el financiamiento chino
El aspecto más conflictivo de la agenda fue la visita a las instalaciones de Huawei en Shenzhen, el gigante tecnológico chino que Estados Unidos considera un riesgo para la seguridad nacional y una herramienta de influencia geopolítica de Beijing. Huawei enfrenta severas restricciones comerciales por parte de Washington, que ha realizado un intenso lobby para evitar el despliegue de su tecnología 5G y 6G en países de América Latina.
Santillán confirmó que el viaje fue pagado "por el departamento de asuntos exteriores de China", aunque luego matizó que "cada diputado pagó sus gastos". La invitación formal fue extendida por el Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China, según un documento al que accedió La Nación. El itinerario también incluyó una reunión con el Partido Comunista y una visita a la empresa estatal de alimentos COFCO.
Un "secreto" que salió a la luz y su pésimo timing
La misión se mantuvo en reserva hasta que la periodista Silvia Mercado publicó un video de los legisladores en una escala en Dubái, generando un escándalo político. Desde el entorno del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se negó que el Congreso financiara el viaje y se confirmó que fue una invitación del gobierno chino. Según un participante, la gestión fue "secreta" para "no generar ninguna rispidez entre países".
El timing del viaje no pudo ser más inconveniente para el gobierno de Milei. Ocurre en un momento en que la administración Trump acelera su ofensiva para contrarrestar la influencia china en el hemisferio, una jugada que analistas como Víctor Bronstein vinculan directamente con la reciente intervención en Venezuela para desplazar al aliado clave de Beijing, Nicolás Maduro. El viaje pone en evidencia la tensión entre la retórica antagónica hacia los "comunistas" que utilizó Milei en campaña y la pragmática continuidad de todos los acuerdos comerciales con China que ha mantenido su gobierno.
Reacciones y un vacío de transparencia
Los diputados justificaron el viaje como un esfuerzo para fortalecer el intercambio comercial y promover exportaciones argentinas de carne, pollo y granos. "Esto es muy importante. Va a incidir en la balanza comercial", afirmó uno de los participantes a La Nación. Sin embargo, buscaron desvincular el viaje de la puja geopolítica: "Eso es un acuerdo político; esto es un acuerdo económico", argumentaron.
El episodio también reveló un vacío en los mecanismos de transparencia del Congreso. La información sobre misiones oficiales financiadas debería publicarse en el apartado correspondiente de la Cámara de Diputados, pero este registro solo está actualizado hasta el primer semestre de 2025. Hasta el momento, no hay rastro oficial de este viaje a China.
El hecho deja al gobierno de Milei en una posición incómoda, obligado a navegar entre su alineación declarativa con Washington y los imperativos económicos que lo ligan a Beijing, mientras una facción de su propio espacio político participa de una actividad que la Casa Blanca seguramente observa con profunda desconfianza.