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El impacto de la carne en la inflación fue de casi el 50% de la suba alimentaria
El alza en los precios de la carne fue uno de los principales motores de la inflación alimentaria en el mes pasado, explicando casi la mitad del aumento general del rubro, según estimaciones privadas.
POR REDACCIÓN
El fuerte incremento en los precios de la carne fue un factor clave detrás de la inflación de alimentos del último mes, representando casi el 50 % de la suba total registrada en el índice de alimentos, según estimaciones de consultoras privadas.
El informe, que analiza la evolución de los precios de los principales productos consumidos por los hogares, señala que el rubro carnes volvió a encabezar las variaciones durante el período, con aumentos que superaron en varios puntos a la inflación general y se trasladaron rápidamente a los precios de mostrador en carnicerías y supermercados.
Este fenómeno inflacionario impacta directamente en el gasto de las familias, dado que la carne figura entre los alimentos de mayor ponderación en la canasta básica. Cuanto más suben sus precios, mayor es la presión sobre el promedio del resto de los productos, especialmente en hogares de menores ingresos que destinan una proporción mayor de su presupuesto a alimentos.
Los datos muestran que, en el último mes, el incremento de la carne fue el principal componente de la variación mensual de alimentos, y que otros rubros con menor participación no lograron compensar el efecto inflacionario del sector cárnico. Expertos señalan que esta tendencia se repite en distintos segmentos de la canasta, donde bienes con alta incidencia en la dieta familiar tienden a arrastrar el promedio general.
Por su parte, analistas del sector resaltan que los aumentos de precios mayoristas de la carne y los costos internos de producción, logística y comercialización también influyeron en el trasfondo de estos resultados. Además, factores estacionales o de oferta y demanda pueden jugar un papel adicional que refuerza la dinámica alcista del último mes.
En ese marco, economistas y representantes de consumidores advierten sobre la necesidad de monitorear los precios y fortalecer políticas públicas que apunten a mejorar la competencia en el mercado, aumentar la transparencia en la formación de precios y aliviar la carga que este tipo de aumentos representan para los hogares.
El impacto de la carne en la inflación de alimentos se da en un contexto de consumos ajustados y restricción del gasto, lo que amplifica la percepción del efecto en el bolsillo de las familias. Esta situación ha generado debates sobre hábitos de consumo, sustitución de productos y la búsqueda de alternativas más económicas en las compras del hogar.