Salud y Bienestar
Descanso activo: que son las pausa consciente que impulsan bienestar y rendimiento
Lejos de la pereza, la tendencia del descanso activo propone integrar pausas conscientes y sin objetivos definidos en la rutina diaria, no para cumplir metas, sino para favorecer la recuperación mental, la creatividad y el rendimiento general.
POR REDACCIÓN
La llamada tendencia del descanso activo se instala como una forma de parada consciente dentro de la vida moderna, en la que no hacer nada (es decir, tomar pausas sin objetivos específicos, metas o resultados medibles) no se ve como pereza sino como una herramienta para mejorar el bienestar y el rendimiento posterior. Esta estrategia se diferencia claramente de lo que se conoce como “ocio productivo”, que busca adquirir habilidades o cumplir metas incluso en el tiempo libre.
El descanso activo no persigue resultados concretos: su valor está en desconectar el sistema nervioso, reducir el estado de alerta y permitir que la mente se relaje sin presión. Este tipo de pausa puede facilitar que el cerebro consolide aprendizajes retenidos, regule las emociones y genere ideas novedosas, procesos que muchas veces surgen en momentos de aparente inactividad.
Contrario a la creencia de que siempre hay que estar ocupado para ser productivo, investigaciones y expertos en bienestar sostienen que darle espacio a la mente para no hacer nada puede aumentar la claridad mental y la creatividad, además de contribuir a la salud emocional. Permitir que los pensamientos divaguen o simplemente estar presente sin objetivo puede ayudar a restablecer capacidades cognitivas y favorecer la resolución de problemas más adelante.
Además, esta tendencia se vincula con prácticas culturales y psicológicas más amplias que valoran la pausa consciente, como el concepto holandés de niksen, que consiste en dedicar tiempo a la inactividad reflexiva sin culpa ni presión, y que ha ganado atención internacional como método para mejorar el equilibrio entre productividad y bienestar.
Incorporar descansos activos en la rutina diaria también puede colaborar con la reducción del estrés, la ansiedad y la fatiga mental, aportando una sensación de renovación sin necesidad de actividades rígidas o performance constante. Este enfoque desafía las normas culturales que equiparan descanso con improductividad, proponiendo que el descanso mismo, bien gestionado, es parte fundamental de un estilo de vida saludable y eficaz.